CARRUSEL: · Ya “empapelado”, a Rodolfo Castro le urge manotear fuero


Por Víctor Fausto Silva S.


“Si Rodolfo Castro Valdez venía moviéndose para ser diputado, ahora no sólo quiere: ¡le uurrrrge!! para manotear fuero y no pisar el bote”. me dijo enfático un filoso amigo, al comentar que en Baja California, por fin le echaron el guante al ex gobernador Jaime Bonilla, para sujetarlo a proceso penal por un mega trinquete, donde también “El Bagre” aparece como imputado.

Bonilla: Dujeto a
proceso


El caso, como tantos otros en este país, ha venido envejeciendo, pero no por ello ha quedado resuelto, lo que sigue dejando en la cuerda floja al hoy delegado de la Conagua en Sonora.

Con mil artimañas, Bonilla esquivó hasta por 13 veces la audiencia clave para definir si se le sujetaba o no a proceso penal, lo que finalmente ocurrió a principios de esta semana.

El juez dio como válidos los argumentos de la Fiscalía de Baja California buscando acreditarle los delitos de peculado, abuso de autoridad y uso ilícito de atribuciones y facultades.

En síntesis, el meollo del asunto es que allá por el 2019, Bonilla se sacó de la manga la construcción de una planta de energía fotovoltaica en Mexicali, por la que de entrada se pagarían 123 millones de pesos, y para su posterior operación por una empresa privada, se comprometían participaciones federales del estado por un monto de 37 mil millones de pesos, a pagarse en 30 años.

Rodolfo Castro:
Cuentas pendientes


El escándalo tronó cuando se descubrió que Bonilla jamás obtuvo los permisos federales de ley, amén de que la cacareada mega obra no pasó de la colocación de la primera piedra…pero la millonada inicial sí salió de las arcas estatales, que por ese entonces se supone custodiaba “celosamente” el huatabampense Rodolfo Castro Valdez como Secretario de Hacienda.

En resumidas cuentas y entre agarrones políticos, la hoy gobernadora Marina del Pilar Ávila se le fue al cuello a Bonilla, pero poco pudo avanzar por la protección de que éste gozaba por su fuero como senador. Vencido éste, la mandataria reanudó la ofensiva y ya logró sentarlo en el banquillo de los acusados.

Por supuesto, al asunto le queda bastante metraje, pero por lo pronto, el propio Bonilla admite que de ello sacó una enseñanza: nunca te pelees con un gobernador (a) y la certeza de que, venga lo que venga, por lo menos ya lo “empapelaron”.

Como adelanto, en diciembre le recetaron una inhabilitación por tres años, durante los cuales no podrá ejercer cargos públicos.

Y por si faltara una cereza en el pastel del mega trinquete, el principal accionista de Next Energy –con la cual se urdió la trama-, Eugenio Maíz Domene, acaba de ser encarcelado en Aguascalientes por un caso con características idénticas: una planta que nunca se construyó, pero eso sí, con pagos de hasta 20 mil millones de pesos.

El mismo modus operandi, pues…

El otro “empapelado”


En el sur del estado, para nadie era un secreto que Rodolfo Castro Valdez tiene rato moviendo hilos, contactos y placeándose con miras a lograr la candidatura a diputado federal por el séptimo distrito.

En esa aspiración, pocos podrán negarle que de entrada tiene agarradera de lujo con el cobijo que le ha dispensado Alfonso Durazo, que con todo y la quemada en Baja California, lo jaló primero a la coordinación de finanzas de su campaña y ya como gobernador lo designó Jefe de Oficina.

Durazo: ¿De la jugará
imponiéndolo?


Previo al destape del gabinete en pleno, medio mundo daba por hecho que el huatabampense ocuparía la Secretaría de Hacienda, pero quizás escuchando los truenos del vecino estado, Durazo decidió jugar “cuide” y lo bajó de perfil.

Cuando estalló el escándalo de Jaime Bonilla, una de las primeras consecuencias fue que, junto a otros 9 ex funcionarios, Castro Valdez fue vinculado a proceso por el delito de peculado.

En buen cristiano: Uso indebido o desvío de recursos públicos bajo su custodia, para beneficio propio o de terceros. Coloquialmente dicho: manoteo, pues.

Eso llevó a que, en octubre del 2022, el gobernador anunciara la “renuncia” de su Jefe de Oficina “para concentrarse en su defensa y no afectar políticamente” a su gobierno.

A diferencia de Jaime Bonilla, que ya carga hasta con una inhabilitación política, a Castro Valdez le siguió funcionando el cobijo de Durazo, porque por lo visto dejó de lado el argumento inicial de “concentrarse” en su defensa y muy campante asumió después la delegación de la Conagua en Sonora.

Su problema es que el asunto no ha sido finiquitado, y mucho menos ha sido exonerado.

Y si por la víspera se saca el día, el palo dado a Jaime Bonilla no le anticipa nada bueno, porque la autorización para la salida de los recursos que financiaron el abortado mega trinquete pasó necesariamente por sus manos.

Entre quienes se la están jugando con él para lograr la eventual candidatura a la diputación federal, ya cunde la duda sobre si le alcanzará el mecenazgo del gobernador para imponerlo como tal, primero porque ya está “empapelado” y luego porque no es de descartar que del banquillo de los acusados pase a ocupar una celda.

El otro prietito en el arroz sería por cuál partido siglar su candidatura, primero porque en Morena no son pocos los que hacen fila y no están como para dejar que se los brinquen, y peor aún, con cartuchos quemados, y por el PT –por lo menos hasta ahora- se ve en chino, alzado en armas como anda contra la 4T, saboteando las iniciativas electorales de la presidenta Sheinbaum.

En vía de mientras y viendo lo que acaba de pasarle a su ex jefe y ex protector Bonilla, nos quedamos con la sarcástica observación de nuestro filoso amigo.

Ya “empapelado”, a Rodolfo Castro Valdez no sólo le gustaría ser diputado: ¡le urrrrge! manotear fuero.

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