
Por Víctor Fausto Silva D.
Pues no, no parece que el hijo del gobernador Durazo, Alfonso Durazo Chávez, haya bateado de foul cuando en un tuit de Instagram llamó “Gobernadora” a la senadora Lorenia Valles Sampedro, porque ha venido concatenándose una serie de hechos que –hasta el momento, conste- parecen inclinar la balanza de la sucesión en ese sentido.
Quién sabe qué se movió (o qué se cayó) como para que la señora no sólo haya metido el acelerador con más decisión para rebasar al cajemense Javier Lamarque Cano, sino para que desde “arriba” se le estén allegando más piezas de apoyo, que le permitan consolidar presencia y más adelantito las estructuras regionales “pie a tierra”, que la enfilen hacia la campaña del 2027.
Trascendió, por ejemplo, que la semana pasada, el alcalde de Huatabampo, Beto Vázquez Valencia, atendió diligentemente una amable sugerencia para que se reuniera con la legisladora, y apueste usted que no sería para cruzar el mero saludo o hablar del clima, menos aún cuando apenas unas horas después se anunció que la dama programó para este fin de semana un recorrido por el sur del estado.
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Lorenia Valles: Le |
Dicen que en política no hay casualidades, como no la hay en el hecho de que los partidarios de Lorenia Valles hayan recobrado impulso bajo el amparo de que “es tiempo de mujeres”, por encima de la cuasi certeza inicial de que los dados venían cargados a favor de Lamarque, por aquello de que la presidenta Sheinbaum habla maravillas de él como fundador de Morena.
En radio pasillo está corriendo fuerte la versión de que el mandamás del palacio de gobierno en Hermosillo se allegó de una reciente encuesta en la cual el cajemense viene quedándose rezagado, mientras la senadora repunta, lo que permitiría al gobernador exponer ante la presidenta el riesgo de perder la plaza, por más que Lamarque sea merecedor de todos sus afectos.
Debe caer como baldazo de agua fría que a alguien ya encarrerado le suelten de repente el fúnebre “no te están dando los números, así que muévete”, porque es como para jalarse los pelos y empezar a buscar agarraderas por todos lados.
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Lamarque: Necesita |
Y es que, honestamente, aparte de los números, está en chino que sus estrategas puedan hacerlo despegar, cuando tiene tan poco para presumir como alcalde, empezando por los números rojos en inseguridad…a menos que se ponga a construir a destajo ¡bebederos!, como el que hizo en palacio y presumió como una de las obras señeras de su gobierno.
Por supuesto, hasta ahora no se han pronunciado las palabras mayores en cuanto a la sucesión, y la senadora sabe también que del plato a la boca se cae la sopa, pero el sutil acomodo de piezas y liderazgos regionales a su favor –más allá de su ya encampañado equipo directo- parece indicar que trae medio boleto en la bolsa.
Ya veremos cómo le va en la próxima gira finsemanera, y sobre todo, quiénes de los que mueven gente y estructuras se dejan ver apuntalándola, porque, con el PRI o sin el PRI, la cargada sigue siendo la cargada.
Por lo pronto, a la frialdad de los números, seguramente Lamarque sumó como justificado factor de temblorina el comentario en redes de Alfonso Durazo Jr., un mal augurio que, según se van viendo las cosas, no fue vertido como mera ocurrencia o imprudencia.
¡Qué nervios!
“El Payo”, al taste
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“El Payo” |
El que decidió brincar al taste en Huatabampo fue Rafael Orduño Valdez, para buscar la alcaldía por Morena, y a reserva de que se le acomoden los astros, debe reconocérsele que lo hace con justificados méritos, por la trayectoria labrada en las filas de la izquierda desde los tiempos del PRD.
En todo caso, lo que no dejó de causar cierta extrañeza es que, conocida su institucionalidad, haya dado un arrancón tan mañanero, y luego porque se le identifica como partidario de Javier Lamarque, cuyos operadores tienen rato llamando a no caer en aceleres.
Como sea, el “Payo” no se cuece al primer hervor en esas lides como para novatear, y si por algún lado le vio las orejas al lobo, sólo él sabe su cuento, pero nadie le puede regatear legitimidad a su aspiración.
Claridoso, en su autodestape en Radio Lobo, “El Payo”, no dudó en embestir contra los oportunistas y advenedizos que muchas veces no conocen ni comunidades ni calles, pero aún así buscan treparse al poder, en lo cual seguramente coinciden muchos morenistas de a pie, de los que se la juegan en la talacha y acaban dolidos o resentidos, porque quienes reparten el pastel terminan dejándolos con la mano extendida.
Para lo que se ofrezca, Orduño Valdez ya dio el paso adelante, como para reivindicar a esa militancia que se la juega de a deveras con la causa.
Veremos cómo le va.
Ramón Flores, desvergonzado
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Ramón Flores: |
La otra cara de la moneda, entre quienes se creen merecedores de todo y dadores de nada, es el inútil diputado federal por el PT, Ramón Flores Robles, que sin pudor alguno volvió a las andadas buscando manotear otro hueso.
A bordo de sus insultantes camionetotas –“machuchonas”, diría AMLO- le dio ya por recorrer las comunidades yaquis, y poseído por un espíritu altruista tan súbito como hipócrita, anda repartiendo sillas de ruedas y bolsas de papas, ooobviamente tirando el rollo de que nunca se ha olvidado de sus electores, como si esa pobre gente necesitada no supiera que busca conchabarla para treparse ahora a la presidencia municipal de Guaymas.
Ni el polvo le habían visto desde que llegó a ocupar la curul federal, como tampoco se lo vieron los alcaldes de su distrito y los representantes de diversos sectores productivos, a los que dejó al garete en sus necesidades y demandas, avorazado como anduvo en agenciarse poder y darse vida de potentado, retacándose las bolsas con dinero del erario.
Hoy, con ranchos, casas y caballos finos, vuelve a encasquetarse la máscara con la fingida sonrisa de “caimebien”, buscando engatusar a un electorado al que olímpicamente le dio la espalda mientras él se daba la buena vida.
Habrá qué ver si primero logra estafar a quienes repartirán la baraja electoral el 2027, empezando por el propio gobernador Alfonso Durazo, con quien tiene cuentas pendientes, primero por traicionarlo en lo personal y luego por haber sido de los que boicotearon la reforma electoral de la presidenta Sheinbaum.
Por lo pronto, como el perro que come huevo aunque le queme el hocico, Ramón Flores vuelve a interpretar el papel que tan bien se le da: el de vivales y sinvergüenza.




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