CARRUSEL: · Sheinbaum: Entre manoteos y escenografías de cartón


Por Víctor Fausto Silva D.


Una de las críticas más recurrentes desde que la “izquierda” (es un decir: son los mismos políticos de antes, sólo que con diferente maquillaje) arribó al poder presidencial, es que sus antecesores del PRIAN engañaban lindo y bonito al pueblo.

Primero, porque de la llamada “caja chica” para gastos de las dependencias se robaban cuanto podían –es que algunos llegaban muy hambreados-, y luego porque, para robar más, ideaban obras tan faraónicas como inútiles, pero presupuestalmente más jugosas, sobre todo cuando les aplicaban el barniz de que eran de indiscutible beneficio y justicia social, aunque al tiempo terminaran como elefantes bancos.

No alcanzaría el espacio aquí para reseñar tanta trapacería, pero en justicia, debe reconocérsele a Andrés Manuel López Obrador que tuvo la habilidad y la astucia de sacarle raja al robadero como bandera política, prometiendo lo que luego tampoco cumpliría en su calidad de paladín de la decencia, pues también terminó rodeado de rateros.

El caso es que, para establecer un supuesto contraste entre los que nada más se dedicaron al saqueo dejando obras “mochas” –inconclusas, pues-, se dedicó a terminar las que dejaron tiradas sus diabólicos antecesores del PRIAN, a los que, en cada discurso inaugural, quemaba con leña verde. Enviaba el mensaje añadido de que, aparte de rateros, como gobernantes eran ineptos e incapaces de cumplirle al pueblo “bueno y sabio”…por lo cual, ¡jamás se debía votar porque regresaran al poder!

Así, se fue sacando de la manga refulgentes proyectos –una refinería que no refina, un aeropuerto que no despega, un tren Maya que devastó una selva y en un descuido terminará hundido en un cenote, etc.- pero por acá siguen rebotando dos de sus planes de justicia a favor de los pueblos originarios: el yaqui y el de los seris.

Este fin de semana, vino a Sonora Claudia Sheinbaum, en lo que debía ser un exitoso seguimiento a los pendientes de AMLO, de no ser porque, en el caso de los yaquis, están saliendo prietitos en el arroz, y con los seris, preocupantes señales de que siguen haciéndose las cosas como antes, al troche y moche y con el manoteo que tanto criticaron quienes arribaron al máximo poder el 2018.

AMLO y los yaquis:
230 millones
“perdidos”


El semanario Proceso acaba de documentar, en una investigación firmada este 9 de mayo por su reportero Jesús Ibarra, que en el caso del Plan de Justicia Yaqui, la Auditoría Superior de la Federación encontró que, de plano, no existe registro contable de 230 millones de pesos, supuestamente ejercidos en obras y/o servicios a favor de la tribu.

Simplemente “desaparecieron”, pues. No hay pistas sobre el dinero, ni obviamente, sobre su uso.

Bajo el encabezado de “Por corrupción e improvisación naufraga estrategia de AMLO para pueblos originarios”, un detallado trabajo firmado por Jesús Ibarra precisa que, aparte del boquete financiero detectado mediante auditorías, hay “retrasos y deficiencias técnicas en la ampliación del Distrito de Riego 18”.

Ibarra precisa que “Con la auditoría se detectó un boquete contable que representa 230 millones 253 mil 400 pesos entre lo reportado en la Cuenta Pública 2024 y los controles internos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), por lo que incluso pidió al Órgano Interno de Control de dicha instancia realizar una investigación y sancionar en caso de encontrar responsabilidades”.

Sheinbaum:
presumiendo 
lo inconcluso


“Lo alarmante no es la discrepancia –dice el reportaje de Ibarra-, sino que la ASF fue incapaz de rastrear ese dinero, porque no hay registros en los controles internos que permitan auditarlo. Así, más de 230 millones de pesos se volvieron ‘invisibles’, en términos administrativos”.

“Invisibles”, pues, como antes. Como en los tiempos del descarado manoteo, de las obras inconclusas o mal hechas, pero bien cobradas, lo mismo que tanto denunció y explotó políticamente López Obrador para vituperar a los corruptos gobiernos del PRIANismo.

Calcule usted, estimado lector, cuánto cambió el panorama, cuando se siguen viendo escenografías de cartón, en el caso de los yaquis, no sólo por la millonaria “desaparición” de recursos, sino por lo chafa de obras como el canal de su flamante distrito de riego, que todavía no entraba en operación cuando ya le estaban desprendiendo planchas de concreto del revestimiento, o la falta de agua que sigue campeando en las comunidades, porque una cosa es el discurso justiciero y otra que la ejecución de los trabajos avance a paso de tortuga.

No por nada los yaquis le siguen brincando a la presidenta cada vez que se les aparece, como seguramente terminarán haciéndolo también los seris, porque la señora vino a inaugurarles el acueducto Punta Chueca-El Desemboque ¡que no está terminado!

Otra vez, pues, como antaño, como lo que tanto criticaron: las obras mochas y al troche y moche, eso sí, idóneas para soltar el rollo atarantador y para tomarse las fotos y el video, presumiendo “obras históricas y de indiscutible justicia social”.

¿Saben algo o hablan
al tanteo?


Lo más honesto hubiera sido decir que la presidenta vino a evaluar avances y a meter el hombro para acelerar la terminación, porque a los seris de poco les servirá la justicia social si ésta no se traduce en un chorro de agua que les llegue a sus casas, por el “pequeño” detalle de que ni siquiera hay zanjas para el tendido de la red de distribución.

¿Qué necesidad y cuál apuro, pues, de venir a presumir lo inconcluso? (Por si algo faltara, en Punta Chueca la presidenta fue recibida con mantas por demás elocuentes. ¿Sabrán algo ahí, o le hablaron al tanteo?)

Lamentablemente, ya parece manual de gobierno, porque en Hermosillo, la señora entregó el remodelado Hospital General, hoy del IMSS-Bienestar, que les quedó muy bonito, sí, pero también inacabado: sólo funcionará el área de consulta pero no habrá cirugías, ¡porque los quirófanos no están terminados!

¡Ah!, pero eso sí: ya lo inauguraron, como en tiempos de Claudia Pavlovich inauguraron en Hermosillo ¡tres veces! (una de ellas el propio AMLO) el Hospital General de Especialidades, y es hora de que la gente sigue quejándose de que hay consultas, pero no medicamentos como tanto se pregonó, y siguen también las protestas del personal de enfermería porque, contra lo prometido, laboralmente continúan en el limbo porque nomás no les llega la basificación.

O sea, pues, que prácticamente trabajan como eventuales. ¿Y la justicia social para ellos, para cuándo?

Le digo pues, estimado lector, que las cosas no funcionan cuando se hacen al troche y moche o montando escenografías de cartón, por el sólo gusto de alimentar discursos triunfalistas haciendo como que cumplen, casi como una calca de lo que tanto le criticaron al PRIANato.

Qué pena que ahora, ellos mismos se pisen la cola…

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