
Por Víctor Fausto Silva D.
En este país de simulaciones donde la ley prohíbe las campañas anticipadas pero todos las practican, y con el árbitro electoral roncando a pierna suelta, este fin de semana se aceleró la bitachera, con Toño Astiazarán protagonizando lo más aproximado a un autodestape rumbo a la gubernatura.
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Toño: El turno Es |
El “¡Yo si voy!” que soltó de su ronco pecho en un evento multitudinario en Hermosillo, no hizo sino confirmar lo ya esperado y comentado: si no es con él, la oposición a Morena no tendrá nada qué hacer en el encontronazo del 2027…y todavía hay que ver si con su imagen y su capital político le alcanzará para desbielar a la aplanadora guinda.
Los mandamases de los partidos que siglarían su candidatura no han dicho oficialmente esta boca es mía – presuntamente cuidadosos de una ley que nadie respeta- pero a fuerza de ser sinceros y con un mínimo de autocrítica apoyada en la frialdad de los números, ya deben haber calibrado que PRI, PAN y en un descuido el MC, no llegarán ni a la esquina si se avientan solos.
Si algo los hermana a estas alturas del juego, es la visible carencia de liderazgos y figuras de peso en la que se hundieron desde hace buen rato, de ahí que Toño se los haya deslizado bastante clarito en su discurso del sábado: él sí le entra, pero con todos juntos.
Porque ni modo que el PRI salga con la ocurrencia de lanzar al dinosáurico Víctor “Ego” Celaya, a quien meses atrás invistió como “Defensor de la patria” (o algo ridículamente similar) a sabiendas de que si acaso sólo les garantizaría los votos de su familia. Y eso si llega en mejor forma física, porque cuentan que en uno de los últimos eventos del tricolor en Hermosillo, ¡se desmayó!
El asunto, pues, es que Toño Astiazarán ya se aventó bordando su candidatura desde un punto de vista pragmático: sólo habrá posibilidad de triunfar echando por delante trabajo eficiente y resultados, por encima de los dogmas y las ideologías, que además, con tanta revoltura y chapulineo, ya nadie las distingue y mucho menos las profesa.
Y lo que sea de cada quien, trabajo y resultados le sobran al alcalde hermosillense. El chiste será que eso permee efectivamente entre el electorado a la hora de llevarles el ofrecimiento de tomar un rumbo distinto al que impulsa la 4T.
No será fácil, desde luego. Se ve bastante empinada la cuesta considerando que Morena echará toda la carne al asador, empezando por el empuje del padrón cautivo con beneficiarios de los programas sociales, peeero ya se han visto casos como el más reciente de Coahuila, donde los guindas mordieron el polvo sin ganar una sola diputación.
Ahora, con su frase de “¡yo sí voy!”, Toño no sólo se metió a la arena de los trancazos, sino que dejó la pelota en la cancha de los partidos para que se apuren a confirmar las alianzas, que lo acuerpen con el indispensable “vamos todos”.
No pasará mucho tiempo para que ese escenario se defina, hasta por la propia supervivencia de los partidos, a menos que alguno decida suicidarse agarrando por la libre. Pero no, tontos no son quienes los encabezan, porque las prerrogativas son las prerrogativas, qué caray.
¡Arriba la cargada!
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Javier Lamarque: Con |
Eso fue por el lado de Toño Astiazarán, pero por el bando guinda también se elevó la temperatura, perfilando incluso lo que puede derivar en un encontronazo de pronóstico reservado, porque los del equipo de Javier Lamarque Cano ya detectaron que el piso no está parejo, sino bastante chipotudo, pero en su contra.
Y es que no necesitaron dos dedos de frente para deducir que la vieja cargada del estilo priista viene con todo a favor de la senadora Lorenia Valles Sampedro, como se demostró en la gira que realizó este fin de semana por Huatabampo y Benito Juárez.
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Lorenia Valles: |
Aquello fue un gentío, sí, pero con el inconfundible sello del acarreo masivo, que sólo cuaja cuando se conjugan los billetazos y las instrucciones que surgen desde las oficinas más refrigeradas del poder político.
Hay un malestar creciente entre los lamarquistas, porque sienten además que “alguien” alineó a los alcaldes a favor de ella, incluso como operadores de campo para nutrirle sus eventos.
Nada más faltaría que también les hayan encargado meterle dinero de las arcas municipales a la organización y la logística, lo cual de plano sería un crimen, cuando los pobres alcaldes batallan hasta para pagar la nómina o realizar obras elementales en sus comunidades, sólo para incidir descaradamente en una contienda interna que se anunció con bombo y platillo como civilizada y de unidad.
Con esos truenos, no es descabellado avizorar un encontronazo, sabiéndose como se sabe, que Lamarque goza de todos los afectos de la mismísima presidenta Claudia Sheinbaum, que le dispensa trato como hermano de lucha desde los tiempos más duros de Morena, para toparse ahora con que desde el palacio de gobierno en Hermosillo están cargando los dados en su contra.
A ver a quién convencen con el cuento de la unidad si más adelante sigue la jugarreta igual de burda y descarada, porque Lamarque también arrastra largo colmillo político, como para no detectar o pasar por alto que le quieran ver la cara de tonto.
Por lo pronto, el cajemense ya está resintiendo el creciente malestar de su equipo y alguna carta tendrá que sacarse de la manga, porque bisoño no es y tampoco le faltan las agarraderas para evitar que lo atropellen y luego le salgan con alguna encuesta “patito”, en la que le remachen el clavo con el trinquete de que no lo conocen ¡ni en su casa!
Todo se puede esperar, porque como se ha visto en otros procesos, nunca se conocen las dichosas encuestas pero sí el resultado a rajatabla: “ni modo, manito, ¡no te dieron los números!”…y a llorar al baño.
En cuanto a los eventos de Lorenia Valles, alguno de sus asesores debería recomendarle que aplique el derecho de admisión, porque de plano, específicamente en Huatabampo, la rodearon de impresentables que en vez de sumarle, le restan, por quemados.
Por ahí se vieron, entre otros, la desvergonzada diputada federal Alma Higuera, que no trabaja ni visita el séptimo distrito a menos que haya argüende político y reflectores, así como Próspero Valenzuela, otra nefasta nulidad como diputado local por Navojoa.
Por ahí anduvo también Aldo Valenzuela, mejor conocido por el remoquete de “El Canillas”, que acarreó gente de su fundación para repartir camisetas y tratar de robar cámara, de pésimo gusto cuando el acto central era para la senadora.
“Lo que pasa –nos explica un amigo- es que “El Canillas” se la jugó en su momento con Beto Vázquez para la alcaldía, y algo pasó que ahora quiere jugarle las contras con tal de que no se reelija, incluso lanzándose él para el cargo”.
Será el sereno, pero se vio muy verde y desorientado con su acelere fuera de tiempo y lugar.
Así las cosas en las filas de los guindas. Y lo que nos falta por ver…



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