
Por Víctor Fausto Silva D.
Hizo muy bien el gobernador Alfonso Durazo en constatar personalmente cuánta razón les asiste a pacientes, médicos, enfermeras y demás personal del hospital “Fernando Ocaranza” del Issste en Hermosillo, porque el nosocomio prácticamente amenaza con caerles encima, por el abandono de décadas que ha venido sufriendo.
Primero en domingo y luego en lunes, cuando los quejosos estaban en pleno bloqueo del bulevar Morelos –uno de los más transitados de la capital-, Durazo les cayó sin aviso, para ver de primera mano y fuera de los discursos triunfalistas que todo lo pintan rosita, que aquello es una verdadera desgracia, por la situación infame que ahí se vive.
![]() |
En el Issste ya se |
Sin regateos, debe reconocerse que la presencia del mandatario fue inédita y como para alentar justificadamente las esperanzas de que, por fin, alguien se digne resolver tal vergüenza, pero también dejó en evidencia cuánto falta ya no para llegar al nivel de Dinamarca que tanto cacareó López Obrador, sino para que los funcionarios cumplan por lo menos medianamente con sus funciones.
En este caso específico, ¿cómo entender que -cuando el calorón apenas está arreciando- ni siquiera funcione el aire acondicionado ¡en los quirófanos!, que la planta eléctrica de emergencia no funcione, que el arcaico edificio se gotee, que pululen cucarachas, ratas y ratones y que periódicamente los familiares de los enfermos tengan que subirlos “en peso” por las escaleras, porque tampoco sirven los elevadores?
Faltaría espacio para enumerar además las quejas por las denigrantes condiciones en las cuales labora el personal, pero todas caben en que aquello es un vil mugrero, maquillado detrás de las escenografías de cartón que tanto le gustan al gobierno para decir que la gente está “feliz, feliz”, mientras la corrupción, la ineptitud y la negligencia siguen campeando y arriesgando la vida misma de los derechohabientes.
Sí, la presencia de Durazo da muestra de su sensibilidad, pero también desnuda a quienes deberían ser despedidos ipso facto de los puestos a donde nada más llegaron a cobrar, eso sí, con discursos de autoelogios y con la bandera de que primero son los pobres.
Aunque abrió plaza con una frase desafortunada: “esto no es de varita mágica”, seguramente quienes vieron la preocupación de Durazo por el problema pasarían de ese reconocimiento al aplauso generalizado, si como gobernador exigiera a las instancias federales una limpia de inútiles e indolentes, que lo fuerzan a intervenir como bombero en conflictos que administrativamente van más allá de su esfera de responsabilidades.
El del Issste no es un problema menor ni para seguir recetándole aspirinas, considerando que en Sonora, tiene registrados a casi 300 mil derechohabientes, que no merecen ser tratados con la punta del pie como viene sucediendo, no sólo por las condiciones infrahumanas del hospital, sino porque según denuncian los propios médicos, la falta de personal obliga a que una cita con especialista tarde ¡hasta 6 meses!
¿Cuántos enfermos quedarán en el camino?
![]() |
Durazo: A parchar y |
Por lo pronto y para entrarle a un toro ajeno, Durazo plantea como opciones recurrir al IMSS o al IMSS Bienestar para sacar los rezagos existentes en cirugías o consultas prioritarias, pero sería como encajar en la frase del albañil: “¿más mezcla, maistro?”, considerando que tampoco ahí andan precisamente en Dinamarca en cuanto a atención y medicamentos.
Una tercera opción sería subrogar servicios con hospitales privados, lo que suena bien y bonito, peeeero viendo cómo se las gastan los administradores del Issste, habría qué ver cuántos de ellos le entran, porque si no han sido capaces de arreglar una planta de luz o los aparatos de aire acondicionado, vaya usted a saber cuándo les pagarían.
Les van a salir con la pichicatería disfrazada de “austeridad republicana” que obliga a todos a “sacrificarse por la patria”, mientras los gargantones defensores del pueblo siguen sirviéndose con la cuchara grande del lujo y el dispendio.
El propio Durazo recordó que la solución de fondo sigue siendo la construcción de un hospital nuevo, digno y funcional, pero hasta el gobernador sabe que ese rollo ha venido quedando como leyenda urbana.
El “Fernando Ocaranza” fue inaugurado en 1972 por el presidente Luis Echeverría, así que saque cuentas, estimado lector, de cuántos presidentes y gobernadores han pasado desde entonces.
Ahora, dice Durazo, “ya hay un proyecto arquitectónico y una maqueta del nuevo hospital”.
¡Uta!, qué avance: ¡una maqueta! Pues que le hagan una fiesta o le agreguen dos o tres pisos más de cartón, total, parece que el jarro de atole es infinito.
“Tenemos que trabajar en un proyecto ejecutivo y hacer las gestiones necesarias ante el Gobierno federal. Yo estoy seguro que con la sensibilidad de nuestra Presidenta, de Martín Batres (director general del Issste), vamos a conseguir en su momento una respuesta”, señaló Durazo.
¿O sea que, después de tantos años de anunciar el nuevo hospital, no han pasado siquiera de una maqueta (que haría cualquier estudiante de ingeniería o arquitectura) a un proyecto ejecutivo?
¡Y todavía falta “hacer las gestiones necesarias ante el gobierno federal” ¿No se les habrá secado el cerebro con tanto avance?
Le digo, pues, estimado lector, que el nuevo hospital del Issste vino quedando como leyenda urbana.
Eso sí, con el 2027 a tiro de piedra, a la mejor los burócratas federales que acudan a atenderse, pueden aspirar a que, mientras se asan esperando turno, se les aparezca alguno de los cientos de candidatos que brotarán como hongos, a regalarles un “abanico del bienestar” con su foto, como aquellos de cartón donde antaño aparecían los artistas más reputados.
En vía de mientras, tres cosas quedan claras hasta el momento:
1.- Lo único que hará Durazo es meterle más parches al problema,
2.- Eso de “hacer las gestiones” ya no le tocará a él, porque prácticamente ya se va, peeero seguramente servirá de bandera electoral para su candidato (a) a la gubernatura. O sea, a patear el bote ooootra vez, y
3.- Recobra validez el dicho aquél de que “no es lo mismo ser borracho que cantinero”. Antes, desde la oposición, tenían soluciones para todo; ya como gobierno, lo que les sobra son pretextos.
Se los dejó muy claro un internauta que como recta al pecho “bateó” la frase de Durazo sobre la varita mágica:
“No se trata de magia, sólo de cumplir lo que se ofreció. ¿Dónde está el sistema de salud de Dinamarca de AMLO?”
Ni dudarlo. Los que antes eran tan buenos pegando de gritos como borrachos, salieron muuuuy macanas como cantineros.
Definitivamente, es abismal la diferencia entre unos y otros.


Comentarios
Publicar un comentario