
Por Víctor Fausto Silva D.
Manlio Fabio Beltrones se los dijo clarito hace días: el gobierno trae cuatrapeadas las prioridades a la hora de aplicar el presupuesto, y parece que los señores del poder se aferraron a darle la razón.
Ejemplos abundan, pero a vuelo de pájaro tomemos tres de los más recientes. Mire usted:
En agosto del 2022, Guaymas y Empalme sufrieron una grave inundación –fue peor en el segundo municipio- que en muchos casos dejó a la gente sólo con lo que traían puesto.
Y como la ocasión lo ameritaba y el escenario se prestaba para el lucimiento, el gobernador Alfonso Durazo aprovechó para soltar el rollo que ataranta, comprometiéndose a trabajar ipso facto en una “solución integral” que erradicara para siempre esas desgracias en la región.
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Empalme: Otra vez |
Cuatro años después, este martes se presentó en buena parte del estado otro diluvio que volvió a cargarle la mano a Empalme, con 174 milímetros de lluvia y el mismo resultado del 2022: la ciudad quedó prácticamente bajo el agua, con sus habitantes preguntándose dónde quedó aquella promesa de Durazo.
¡Ah!, pero eso sí: dentro de los promocionales por su quinto año de gobierno, Durazo se pavoneó de haber invertido ¡más de cien millones de pesos! en el malecón en la playa de El Cochórit, perteneciente a Empalme, que para maldita sea la cosa les sirve ahorita que traen el agua al cuello, con el riesgo de perder lo poco que tienen.
Otra vez, pues, el maquillaje y el oropel sobre lo verdaderamente importante. O como les dijo Beltrones: con las prioridades de cabeza, mientras se gasta el presupuesto en el relumbrón de las obras faraónicas.
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Durazo: ¿Y su plan |
¿Con qué rollo les saldrá ahora Durazo a los damnificados? ¿Les abrirá albergues en El Cochórit, para que aprecien la atinada visión de su gobierno, y para que disfruten lo votado?
¿Y a los de Nogales, con qué les sale ahora que el embovedado de la avenida Tecnológico resultó un vil fraude, pero eso sí, bien cobrado por los constructores? ¿Y a los del Río Sonora, cómo les explica que incluyó en su refrito el hospital de Ures como ya terminado, cuando apenas pegó la primera piedra y ya no volvió a pararse nadie por ahí?
¿Cómo decirles a los usuarios del Hospital del Issste en Hermosillo - que está cayéndose a pedazos- que ni con su “enorme capacidad de gestión” consiguió un mísero peso en el presupuesto federal del 2027, ya no para construir uno nuevo, sino al menos para adecentarlo?
Por supuesto, pendientes de ese calado no merecieron ni una triste línea en su refrito por 5 años de gobierno.
Acá en el “sur profundo” al que tanto le gusta mencionar, Durazo sigue quedando a deber, porque fuera del acueducto de Etchoropo en Huatabampo –doce kilómetros, con tubería de 8 pulgadas- plausible porque efectivamente vino a resolver un serio problema de abasto, no hay mucho como para escribir a casa.
Sigue sacándole raja publicitaria al malecón de Huatabampito y seguramente lo hará también en su sexto informe, oootro refrito para bañarse de autoelogios, pero más allá de eso, “caita” en obras trascendentes, como dijo el indio.
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Beltrones: |
Es cierto que sigue repartiendo becas y bicicletas, que pasan como buenos apoyos personalizados –si no es que electoreros-, pero otra cosa es invertir en infraestructura y servicios comunitarios. Y acá los ayuntamientos de eso piden su limosna, porque mientras las necesidades aumentan, los recursos propios escasean, y ningún beneficiario de ninguna pensión o beca aportará de su bolsa para para hacerles frente.
También en eso tuvo razón Beltrones: la infraestructura envejece –lastimando la calidad de vida de los habitantes- por falta de mantenimiento y porque los gobernantes incurren ya en ineptitud a la hora de ejercer el presupuesto o en la irresponsabilidad de gastarlo en lo faraónico, antes que en lo necesario e indispensable.
Mientras se gobierne con las prioridades cuatrapeadas, seguiremos viendo una escenografía de cartón, para un desarrollo de oropel.
Toño: Sin flanco débil
Mientras tanto en Hermosillo, los detractores de Toño Astiazarán han de traer el coraje entripado, porque el segundo informe de gobierno –de su segundo periodo- los deja sin flanco por dónde tupirle, dada la contundencia de lo alcanzado.
Sería prolijo entrar a detalle sobre ello, porque no pasa día sin que inaugure alguna obra o programa –lo más reciente otra gigantesca unidad deportiva y un parque especial para niños con autismo-, pero tres rubros le dieron incuestionable solidez a las cuentas rendidas.
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Toño Astiazarán: |
Sin duda, uno de los que más impactan en la calidad de vida de los hermosillenses es el de obras públicas, pues tan sólo en este segundo año –sin refritos acumulativos como los de Durazo- se ejecutaron 474, mediante una inversión de 5 mil 365.9 millones de pesos, altísima aquí y en China para un ayuntamiento que viene realizándolas con recursos propios.
Otro detalle como para presumir es que el Instituto Superior de Auditoría y Fiscalización le metió lupa a poco más de mil cien millones de pesos en obras del 2025, arrojando como envidiable resultado cero observaciones a lo ejercido, lo que habla de eficiencia, transparencia y un limpio manejo de los recursos municipales.
También en seguridad pública tuvo Astiazarán motivos para presumir, pues su gobierno alcanzó entre los hermosillenses una reducción de 23.6 puntos porcentuales en cuanto a la percepción de inseguridad, entre el 2021 y el 2026.
Buenas cuentas y buenos resultados, pues, para desazón de los que buscan por dónde pegarle, pero muy alentadoras para quienes lo ven como la carta más seria y fuerte para ganar la gubernatura desde la trinchera de la oposición a Morena.
En ese trayecto, el mejor blindaje de Toño son los resultados…




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