
Por Víctor Fausto Silva D.
“¿Y qué le pides a los otros seis inútiles y agachados?”, nos reviró un amigo a propósito de lo aquí comentado, sobre la pretensión del petista Ramón Flores Robles de buscar la reelección como diputado federal por el cuarto distrito.
“Porque tampoco han hecho malos quesos a la hora de cobrar por aplastar un botón, aprobando cuanto les manda la presidenta Sheinbaum como en los tiempos del obradorato, sin chistar y sin cambiarle una sola coma. O dime: ¿qué gestión o logro le conocen a Manuela Higuera a favor de la gente del séptimo distrito?”, remacha.
Y pues sí, por más vueltas que le dimos al asunto, de la señora Higuera Esquer poco quedará como para recordarse, como no sean sus esporádicas apariciones para participar en eventos meramente “grillos”, más no de trabajos encaminados a por lo menos empujar alguna iniciativa que ayude a sus coterráneos.
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Durazo: Levantón |
Tampoco nos viene a la mente un mísero trámite y menos algún proyecto en el cual les haya metido el hombro a los alcaldes del sur del estado. Cero, como si por acá todo fuera perfecto y no hubiera necesidades.
Que no se lo echen en cara o no se lo reclamen, para no hacer olas porque son compañeros de la causa guinda, es otra cosa, pero ni ella ni los demás diputados federales se salvan de ser merecidamente calificados como un cero a la izquierda, o focas amaestradas para aplaudir en espectáculos circenses.
Llegaron sólo para seguir la vergonzosa inercia de quienes los antecedieron, los que en vez de apuntalar o ampliar programas benéficos ya existentes, se convirtieron en cómplices de su desaparición, como pasó con el Fondo Minero, cuyos recursos fueron manoteados a la malagueña por el gobierno federal, dejando con un palmo de narices a los ayuntamientos que se beneficiaban de ellos para obras y servicios.
Inmersos en un ruin servilismo, menos podría esperarse que alguno de ellos alzara la voz por el dispendio de recursos públicos en inútiles obras faraónicas, por la infame falta de medicamentos o el nulo apoyo y hasta los ataques a las madres buscadoras, que terminan haciendo con las uñas una tarea que le corresponde al gobierno.
Simple y sencillamente, han callado como momias, diría aquél.
Paradójicamente, ahora es el gobernador Alfonso Durazo el que les pegará –subliminalmente, si se quiere- un levantón de faldillas, ahora que acudió a la capital del país a buscar apoyo para tres proyectos: la construcción de la carretera Altar-Sásabe, el libramiento de la carretera Ímuris-Cananea y el hospital del Issste en Hermosillo.
No tendría nada de raro que un gobernador vaya a tocar puertas ante el gobierno federal –todos lo hacen- y menos cuando se presume trato de piquete de ombligo con el presidente (en este caso con A), de no ser porque Durazo fue a hacerlo con un presupuesto ya aprobado y etiquetado…por los señores diputados, que lisa y llanamente le dejaron fuera sus obras.
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Hospital del Issste: |
Es difícil creer que se le ocurrieron a Durazo de última hora, o por una calentura mal cuidada, mucho menos el hospital del Issste, que tiene añales cayéndose a pedazos y sin solución a corto plazo, porque la federación se ha aferrado a no soltar un mísero peso. Tampoco lo incluyó para el 2027.
Será entonces que, en apego a la regla cortesana de no contradecir a la señora en su rollo de que todo está de maravilla, ¿fue omiso él mismo y no les mandó a sus diputados la línea para que le rasguñaran recursos en el presupuesto? ¿Por qué pedir ahora recursos extraordinarios, cuando pudieron pelearlos desde que se les presentó el gasto federal?
Se entiende que a los diputados les haya valido gorro –sobre todo si no se los ordenaron- porque está comprobado que distan mucho de conocer las necesidades de sus representados, pero ¿cómo entender la presunta omisión de Durazo en un tema tan delicado como el del hospital?
¿Será que en cinco años de gobierno nunca fue una de sus prioridades, o lo visualizó de última hora con las 42 observaciones de Protección Civil, que -¡Dios guarde la hora!- encaminarían al vetusto nosocomio a convertirse en la Guardería ABC de su sexenio?
¿Será plan con maña de Durazo, para erigirse luego como el gran gestor, con la correspondiente tajada de crédito para la presidenta “por su extraordinaria sensibilidad, su solidaridad, porque amor con amor se paga” y cuanta lisonja se le ocurra?
Por supuesto, el deseo es que Durazo logre conseguir esos apoyos, y más si se puede para otras obras, pero deja la sensación de que se improvisan soluciones sobre las rodillas, para problemas donde incluso hay vidas en riesgo, con una certeza añadida: su bancada de diputados federales no pela un chango a nalgadas.
Hasta eso que si Durazo no les pasó la “línea” de pelear los recursos que Sonora merece –y que en algunos casos urgen- nadie osará echarlo de cabeza, porque como decían los viejos sobre el credo de los arrastrados y lambiscones: el que manda nunca se equivoca…y si se equivoca, ¡vuelve a mandar!
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En Ures: Promesa |
Por cierto: por aquello de las moscas y de que le bateen la petición del hospital del Issste, Durazo salió con que esos trámites “duran hasta 5 años, como pasó con el hospital de Ures”.
Mintió: el cacareado hospital de la antigua Atenas no duró cinco años estancado en el mero anuncio, sino ¡doce! , los mismos años que tiene la gente esperando la remediación del contaminado Río Sonora.
Y como apunte final: en Ures siguen los mismos 12 bloques que pegaron en un terreno baldío, como parte de la pomposamente llamada “primera piedra”…a ver hasta cuándo, porque si a ese ritmo avanzan las prioridades, estamos jodidos.



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