CARRUSEL: · Ariadna Montiel: A lidiar con un leonero, con el rancho ardiendo


Por Víctor Fausto Silva D.


Pues no, salvo dos o tres fogonazos retóricos, en el relevo nacional de Morena no hubo quemazón de cuetes ni voluntarios para el martirio, prestos a aventarse de cabeza desde el Ángel de la Independencia en defensa de la patria, ante la embestida gringa de los días recientes.

Es más, bien puede decirse que los consejeros nacionales guindas hasta pecaron de ingratos, porque entre la selecta concurrencia que siempre pasaba lista, les faltó un compañero: Rubén Rocha Moya, y ahora nomás se hicieron chombitos ante su ausencia.

Ariadna Montiel: Al
estilo PRI-Gobierno


Ya defenestrado, se les olvidó que López Obrador llegó a llamarlo “hermano” y que cuantas veces se vieron, el gurú le levantó la mano como si fuera invicto e invencible campeón de box, acto que repitió como fiel calca su sucesora Claudia Sheinbaum.

Ahora no. Luego del mega descontón gringo acusándolo de narco –y por ende, de terrorista según sus muy particulares intereses-, ya no hubo calorcito ni candilejas para el sinaloense.

De pronto resultó apestado, hasta en su casa.

No hubo, como hubiera sido de esperarse por elemental solidaridad, ningún pronunciamiento unánime a su favor ni desplegados con la clásica y nutrida lista de los “abajofirmantes”, ni una condena contra el imperialismo yanqui –salvo Alfonso Durazo, que medio la dibujó sin ir más allá-, ni un llamado a retacar el zócalo con acarreados, para advertirle a Trump que se equivocó de “sayo” y que aquí comerá camote, porque nuestros próceres son intocables.

Nadie arengó tampoco a los consejeros nacionales a corear a grito pelado – de perdida en recuerdo de los buenos tiempos- “¡Rocha, aguanta, el pueblo se levanta!” y mucho menos “¡No estás solo, no estás solo!”, no fuera a ser la de malas que por ahí anduvieran disfrazados agentes de la CIA o el FBI, que confundieran un simple calor partidista con complicidad y que los gritones también terminaran “empapelados”, si no es que hasta entambados. ¡Dios guarde la hora!

Vaya: ni el infumable Gerardo Fernández Noroña dijo esta boca es mía en el Congreso Nacional, cuando apenas hace unos días echaba espuma por la boca en defensa de Rocha Moya, advirtiendo que primero pasarían por encima de su enjuto cadáver si quieren llevárselo al parque de la ignominia donde ya se codean personajes del calibre de Nicolás Maduro, “El Chapo Guzmán” y su compadre “El Mayo” Zambada…más los que se acumulen, si el drenaje sigue destapado y se siguen poniendo “el dedo” entre ellos.

(Como apunte extra: en ese coro les falta, además, el Contralmirante Fernando Farías Lagunas, uno de los presuntos cerebros del mega huachicol, pepenado en Argentina, cuyo presidente Javier Milei etiqueta a gobiernos prosocialistas (como el de México) como “zurdos de mi…ércoles”. ¡Ave María Purísima! Y si por la víspera se saca el día…

El caso es que la asamblea de Morena en la cual asumió el mando Ariadna Montiel –es un decir, porque el dueño es uno solo y despacha desde La Chingada-, resultó equivalente a cualquier relevo burocrático, donde por orden del jefe, equis persona pasa de una Secretaría a otra…con la salvedad (y la mala suerte para ella) de que el tiempo, las circunstancias y los gringos, parecen haberse confabulado no para que recibiera una papa caliente, sino ¡un saco entero de papas ardiendo!

A querer y no, el relevo trajo a la memoria los tiempos del PRI-Gobierno, cuando el presidente en turno ponía y quitaba a los líderes del tricolor cuando le daba la gana. Aquí también fue fast-track: en cuestión de minutos, Ariadna Montiel fue investida primero como consejera nacional, luego como candidata “de unidad” y porrrrrr supuesto, dirigente nacional. Y cómo no, si las “bases” ya se habían encaprichado con que ella fuera…

Para leer entre líneas


Por lo demás, los mensajes de los “meramente” en el consejo nacional guinda dejaron carnita como para sacar más raja de la interpretación que de lo literal.

En el caso de Ariadna Montiel, por ejemplo, hubo dos pronunciamientos rescatables: que irá contra la corrupción y que el partido prácticamente exigirá a sus próximos candidatos una aureola angelical para otorgarles la posibilidad de encabezar a la 4T, en cualquier nivel.

La señora no habló esta vez de encuestas ni de tómbolas, sino de que ahora lo esencial será la decencia…como lo vendió siempre López Obrador con su etiqueta de ser “diferentes”, hasta que muchos de ellos enseñaron el cobre atragantándose de poder y de fortuna, convirtiendo en chistorete de humor negro la honestidad y la austeridad. Llegaron con un hambrón de aquellos y se hartaron hasta una insultante saciedad.

Sonó muy bien lo que advirtió Montiel:

Esta dirigencia no tolerará corrupción en ningún gobierno de Morena. Es momento de hacer examen de conciencia, y si alguien detecta corrupción en su gobierno, hay que hacer de lado a quien esté en estas prácticas…En Morena los corruptos no tienen cabida”.

Cuando ella dice que ESTA DIRIGENCIA no tolerará corrupción, deja la puerta abierta a inferir que quienes la precedieron sí la toleraron.

Y decir que “en Morena los corruptos no tienen cabida”, tiene mil asegunes en todos los niveles, conforme se les pegue una superficial esculcada. Los más quisquillosos dirán que, efectivamente, en Morena ya no caben corruptos ¡porque ya están completos!

Además, ¿por qué, o qué necesidad tiene la señora de hablar de corrupción, cuando se supone que López Obrador –ondeando aquél ridículo pañuelito blanco- la declaró desterrada en México, gracias a la 4T que barrió las escaleras como se debía, de arriba hacia abajo? ¿Qué necesidad de hablar de lo que ya no existe, si ellos mismos lo eliminaron?

En cuanto a quienes aspiran a ser candidatos el 2027, la señora Montiel dice que “deben tener una trayectoria impecable; Si tenemos certeza de que alguien comete un acto de corrupción, aunque haya ganado la encuesta, no será candidato”.

Otra vez, pues hablando de corrupción, cuando por decreto de AMLO, ésta había desaparecido y Morena era un modelo de pureza y decencia…hasta que los gringos metieron su cuchara y regaron el tepache.

El elefante sigue en la sala, y nadie garantiza que, ya sea por encuesta, acordeón o tómbola, no siga catapultando el arribo de léperos al gobierno. Imagínese usted a Noroña ¡manejando la tómbola! ¡Capaz que en Sonora lanzan a Célida López!

Durazo: Las “fuerzas
oscuras”


En cuanto al mensaje del gobernador Durazo -presidente además del Consejo Nacional de Morena-, debe reconocerse su capacidad camaleónica, pues habiendo sido priista y panista, ahora le sale muy bien el atarantador rollo de la izquierda, incluso con alcances como para encabezar la ONU:

“El mundo vive una etapa de tensiones, de presiones abiertas y de intentos por imponer la voluntad de las potencias sobre pueblos libres y soberanos. Vemos cómo surgen viejas tentaciones imperiales, cómo se pretende intervenir en decisiones que sólo competen a naciones soberanas y cómo algunos intereses externos pretenden tratar la soberanía de otros países como si fuera materia negociable", y bla, bla, bla…pero no dijo ni pío de Rocha Moya.

Durazo nos hizo recordar aquél arcaico estilo priista que tan bien llegó a manejar en su momento el dirigente estatal de la CTM en Sonora, Ramiro Valdés Fontes, cuando convenencieramente achacaba cualquier crítica contra el gobierno a “las fuerzas oscuras”, o si provenían del entonces arzobispo Carlos Quintero Arce, “a las fuerzas oscuras y ensotanadas”.

Durazo recurre hoy a una labia que le envidiarían izquierdistas de cepa, como Arnoldo Martínez Verdugo, Heberto Castillo, o acá más en casa, el también finado Raúl Sáinz Cota, hombres verdaderamente forjados en una lucha que no pocas veces les costó pagar hasta con cárcel.

Hoy, los neo izquierdistas como Alfonso Durazo, se llenan la boca presumiendo logros ajenos, los de López Obrador (como la pensión universal, las becas para medio mundo y etcétera), siendo que fueron incapaces de siquiera sugerirlas, mientras pudieron hacerlo o conseguirlo.

A menos, claro, que ahora salga con que se las sugirió y no lo pelaron, primero Luis Donaldo Colosio y luego Vicente Fox, a quienes sirvió muy de cerquita.

Así fue, pues, la entronización de Ariadna Montiel en Morena, en un acto burocrático y acartonado al viejo estilo priista.

Eso sí, llega con el rancho ardiendo por la embestida gringa y la acusación de que aquí manda el narco, sin dejar de lado que la mandaron a lidiar con un leonero de ambiciosos y con los alfiles que a Sheinbaum le dejó sembrados López Obrador, que no se sentirán obligados a acatar sus directrices, porque obviamente responden a las señales que reciben desde Palenque, no desde palacio nacional.

Por cierto, y a propósito de éstos, entre sus crónicas de este lunes, El Universal reseña que a los congresistas de Morena les obsequiaron -entre otras chácharas conmemorativas- ¡tres libros de López Obrador y uno de Claudia Sheinbaum!

Al tres por uno, pues, como para recordarles de quién es el partido y quién manda ahí.

¡Felicitaciones para los suertudotes!...

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