CARRUSEL: · Unison: Para Durazo, vale más remodelar una mega cantina


Por Víctor Fausto Silva D.


Los más de 40 mil estudiantes de la Universidad de Sonora ya no sienten lo duro, sino lo tupido: apenas acababa de levantarse la huelga de 21 días del STEUS, cuando ¡zaz! este jueves llegaron los maestros y colocaron sus banderas rojinegras.

Es imposible pronosticar cuánto durará el nuevo conflicto, pero si por la víspera se saca el día y por las posturas del STAUS y las autoridades universitarias, no se visualiza una salida inmediata, mientras el alumnado sigue en vilo por el riesgo de perder el semestre académico.

Huelga del STAUS:
Lo van a esculcar…


Eso, nos dice un oficioso amigo, “como quiera se parcha” a jalones y estirones mediante acuerdos entre profesores y estudiantes, pero dos paros “arrebiatados” encienden luces rojas, pues más allá de la capacidad de negociación de la rectora Dena María Camarena y cuánto pueda ceder la dirigencia sindical, el problema toral sigue radicando donde mismo: en la falta de recursos para satisfacer las demandas de la planta docente.

Pero vamos por partes, como dicen que decía Jack El Destripador:

Por la parte sindical, es irrebatible el argumento de que un aumento salarial del 4 por ciento y de ¡0.96 por ciento! en prestaciones, son de plano irrisorios, a sabiendas de que –contra las cuentas alegres del gobierno federal-, a cualquier ama de casa, y no necesariamente empleada de la Unison, se le paran los pelos cuando va al súper y se topa con que un kilo de tomate ronda los ¡cien pesos!

No se necesita ser economista para darse cuenta de que un ofrecimiento así no alcanza ni para los chicles, pero también la autoridad universitaria se atrinchera en una realidad: no tiene más de dónde echar mano, cuando desde el gobierno federal la sujetan a topes presupuestales de ese monto, en una aberración disfrazada de austeridad, cuando raya en la pichicatería.

Siguiendo la misma línea de su antecesor, Claudia Sheinbaum recurrió al manoseado librito de las descalificaciones y arrambló parejo, acusando –al estilo, sin probar- a las universidades de derrochar recursos en sus élites administrativas, y en vez de buscar verdaderas soluciones de fondo, volvió a aplicar la cirugía con hacha.

Basta recordar que en su proyecto de egresos de este año, la señora había llegado incluso al extremo de recortarles presupuesto a las universidades, pero reculó cuando se le alborotó el avispero, dejándoles prácticamente lo mismo que ya tenían.

Desde entonces, la puerca ya había torcido el rabo, porque se dejó fijo el 4 por ciento de apoyo extra a la hora de enfrentar negociaciones salariales, un tope atrabiliario impuesto desde los aborrecibles gobiernos neoliberales, a los que vituperan lindo y bonito pero copian cuando les conviene.

Ahí están las consecuencias ahora, con dos huelgas en un mes en la Unison, y con dos sindicatos históricamente identificados con la izquierda, que se supone gobierna hoy, pero apretándoles el pescuezo con los mismos criterios de la derecha conservadora, patronal y antisindicalista.

Pero más allá de que los trabajadores podrían calificar de ingratitud y hasta traición de sus camaradas de causa ideológica, está la doble cara que muestran un gobierno y sus adalides que no conocen freno a la hora de derrochar en caprichos y ocurrencias.

Aquí aprieta tuercas en la cacareada y convenenciera política de austeridad, mientras los gargantones de la nueva élite se dan vida de jeques, entre ostentosos lujos y paseos por el mundo, amén de seguir metiéndole carretadas de dinero bueno al malo, en proyectos oropelescos que terminan como elefantes blancos.

Durazo: Mecenas
en la pichicatería


Este viernes, la Sheinbaum le mandó la pelota de la huelga al gobernador Alfonso Durazo, diciendo que le toca a él resolverla, lo cual tampoco garantiza nada, ni para el profesorado ni para los alumnos, porque con el conflicto del STEUS se paró el cuello exhibiendo numeritos de que como nunca nadie lo hizo antes, él le ha metido recursos extraordinarios a la Unison.

Y así les fue, con un paro de facto por 21 días, porque mientras por un lado Durazo le echaba crema a sus tacos, por el otro un Tribunal Laboral le rendía pleitesía asestándole un garrotazo a los trabajadores, al ordenar que se archivara el expediente.

El lambiscón argumento esgrimido fue de risa loca, al resolver que el STEUS nunca puntualizó ¡cuáles campus cerraría!, como si sus asesores jurídicos –grillos de doctorado- fueran un hatajo de imbéciles ignorantes, incapaces de redactar un emplazamiento con todas las de la ley.

Ahora es el STAUS el que se lanzó a la huelga, y seguramente ya le están esculcando el emplazamiento, para ver si sus abogados cometieron la estupidez de omitir alguna coma o de colocar mal un punto y aparte, para declararla inexistente, como si los maestros no fueran capaces también de repetir la respuesta del STEUS, de mantener el paro de facto.

Con razón a Durazo se le llena la boca diciendo que en su gobierno no ha habido huelgas, no por su enorme capacidad para el diálogo y la conciliación, sino ¡porque las resuelve a palos!

¿Qué sigue?

Seguramente Durazo -que días atrás hizo el sombrío pronóstico de que “La Unison no aguanta dos huelgas en un mes”- seguirá echándose baldazos de autoelogios como generoso mecenas de la Unison, en vez de tocar puertas más arriba y ver de dónde saca más recursos.

Lástima, porque es una peregrina idea cuando ya se sabe que los gobernadores de Morena no pueden molestar a doña Claudia en el mundo rosita donde vive, mucho menos decirle que muchas cosas están haciéndose con las patas.

El “Ciclón”
Echeverría: Las
prioridades


Y cuando Durazo salga con que de su parte no hay manera alguna de meter más el hombro, porque su amplísima generosidad llega hasta donde topa con verdaderas prioridades, los sindicatos de la Unison podrían recordarle que, mientras presumió los 4 millonsotes que aportó para resolver el lío del STEUS, sacará de las arcas estatales ¡150 millones de pesos! para remodelar en Navojoa el estadio Manuel “Ciclón” Echeverría, la mega cantina que regentea un particular, Víctor Cuevas, dueño de los Mayos.

¡Ah!, pero no crea usted que arreglar el estadio es un capricho de Durazo, para nada, porque como él mismo lo explicó, la decisión se tomó porque los Mayos de Navojoa ¡son el equipo favorito de López Obrador! ¡Lástima entonces que la Unison no esté entre sus universidades favoritas!

Por cierto, en Navojoa se extrañaron de que el gobernador anunciara –sonriente, exudando éxito- que ya había platicado con los dueños de la constructora, para que le metan ganas y dejen el estadio rechinando para la próxima inauguración de la Liga Mexicana del Pacífico… ¡cuando la obra ni siquiera se había sometido a licitación! Si no es brujo o vidente, entonces la asignó directamente y por sus pistolas, como se estila hoy, pues,

Si esas son las congruencias y prioridades a la hora de ejercer el gasto estatal, más les vale a los 40 mil estudiantes de la Unison sentarse, para esperar turno de que los “pelen”.

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