
Por Víctor Fausto Silva D.
No tengo a la mano el nombre del autor del corrido que dio jocoso pero lapidario cerrojazo al capítulo de “La Rosa de Guadalupe, versión Álamos”, pero qué atinada le pegó al señalar en uno de sus versos: “¡Querían tomarse la foto, pa’ engordar el pergamino!”, en alusión al aparatoso rescate aéreo de activistas de Morena, atorados -por su propia imprudencia y torpeza-, en la comunidad de Rancho Nuevo.
Es cierto que de inicio, mediante un lacrimógeno video, pegaron el chicle explotando el natural sentimentalismo de la gente, que los imaginó en riesgo de perecer en el monte, pero conforme pasaron las horas fue quedando en evidencia la estratagema del profesor Efrén Granillo y la lideresa indigenista Juana Lara, de sacarle raja a la situación con fines político-electorales.
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La Marina, en |
Para empezar, se autocalificaron como “brigadistas” en labores de asistencia social a comunidades apartadas, cuando la verdad es que sí forman brigadas, peeeero para proselitismo político en favor de Morena, y en esas andaban por esos rumbos, como lo viene haciendo en otros la señora, encarrerada para manotear la candidatura a la diputación local por Huatabampo.
Con lo que no contaron -¿que no conocen la región?- es que la naturaleza les jugaría rudo, y con la crecida de arroyos los dejaría aislados en un paraje desde el cual pidieron ayuda, vía celular.
Entonces las autoridades, encabezadas por el alcalde de Álamos, Samuel Borbón Lara, activaron el protocolo de auxilio aplicable en estos casos, evaluando primero si entre los varados había lesionados.
No los había, pero igual se envió gente -a lomo de caballo o mulas, por lo agreste del sitio-, y hubo quienes los instaron a resguardarse en un rancho cercano mientras llegaba el auxilio.
Ya entrados en su imprudencia, y quizás porque aumentaban los “likes” de su video inicial, decidieron armar lo que llamaron “un campamento” con plástico y palos ¡cerca de un arroyo crecido!, con tal suerte que uno de los garrotes se desprendió y terminó estampándose en la frente de Juana Lara, levantándole un ostensible “chichón”.
Entonces vino la segunda parte del melodrama “La Rosa de Guadalupe”: ahora sí tenían a un herido y no era cuestión de esperar a que los sacaran por vía terrestre: ¡los señores exigieron ser evacuados con helicóptero!, como si Samuel Borbón tuviera estacionada una flotilla afuera del ayuntamiento.
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Juana |
Como el mitote ya se había hecho grande y la tajada política bastante apetecible, apareció en escena y se trepó en el argüende el regidor morenista de Huatabampo, Eduardo Ceceña Borboa –a la sazón, cuñado de Juana Lara- y le soltó un injusto caballazo al alcalde alamense: fue y cerró la carretera Navojoa-Álamos, a la altura de los arcos, para exigir el inmediato “Rescate del soldado Ryan”, perdón, de su pariente.
Bien dicen que cuando la perra es brava, hasta a los de casa muerde. “No me ayudes, compadre”, debió pensar Samuel Borbón.
Por supuesto, dicho rescate debía ser aéreo, como lo merecía el rango de los heroicos “brigadistas” guindas, para envidia de guarijíos y mayos, que por esos rumbos pueden morirse aislados en el monte, especialmente en tiempos de aguas, mientras les llega ayuda a lomo de bestias, porque, como dijo el albañil, “hay niveles”, pues.
Lo curioso es que no sólo Borbón Lara encajó el caballazo de Ceceña: pronto lo resentirá también la propia Juana Lara en sus afanes por agenciarse la candidatura, porque su cuñado Ceceña presume ante propios y extraños, que ya la amarró por ofrecimiento expreso de Citlali Hernández, la flamante Presidenta de la Comisión de Elecciones de Morena a nivel nacional.
¡Qué bonita familia y qué bonito agarre se ve venir!
Total, el desenlace de la telenovelesca y burda trama de Álamos, ya lo conoce usted, estimado lector: el alcalde Samuel Borbón se la jugó hasta conseguir que un helicóptero ¡de la Marina! evacuara a los imprudentes e irresponsables promotores de Morena.
Seguramente, el profe Efrén Granillo y Juana Lara deben estar festejando el disparo de “likes” de su argüende y la forma en que engatusaron tanto a cibernautas como al alcalde, e incluso a los mandos militares, cuando a estas alturas deberían ser investigados por desvío de recursos públicos, por usar para sus muy particulares fines partidistas un helicóptero que ya quisieran ver los indígenas verdaderamente necesitados.
Y como soñar no cuesta nada, en las mismas barandillas debería andar la diputada del Verde, Claudia Zulema Bours, por donar para la basura de Yavaros, como si fueran propios, tambos de la Procuraduría Ambiental del Estado.
Porque si a esas vamos, nada más nos faltaría ver a la precandidata a la gubernatura, Lorenia Valles, repartiendo en campaña despensas del DIF Sonora, aprovechando los “conectes” porque lo dirigió allá por el 2021.


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