CARRUSEL: · Ya son ocho años: ¿Y el festejo? · El séptimo distrito se cuece aparte


Por Víctor Fausto Silva D.


¿Estará la tropa muy fatigada, o se está cuidando celosamente el “cochinito” para engrasar debidamente la maquinaria electoral rumbo al 2027?

Vaya usted a saber, estimado lector, pero este miércoles primero de julio se cumplieron 8 años del histórico triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las urnas, y por ningún lado se vieron los acostumbrados festejos con plazas retacadas de feligreses guindas –que en algo hacen recordar aquellas mega concentraciones nazis de “coco-wash”- y los ampulosos discursos de quienes gustan entronizarlo como el nuevo padre de la patria.

AMLO: Les pasó de
noche


De la presidenta Sheinbaum medio se entiende, porque el Mundial de Futbol y la sorprendente actuación de México manda al cuerno cualquier otra manifestación, y en un descuido hasta se corría el riesgo de alguna rechifla masiva si alguien se atrevía a meterle ruido político al fandango callejero, donde se revolvieron lo mismo conservadores que fifís, como diría aquél.

Quién sabe si en La Chingada habría jolgorio con insignes impolutos personajes y alfiles de la talla de Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Fernández Noroña o los vástagos del ex “preciso”, pero ni la dirigencia nacional de Morena tronó cuetes, como debió ser.

Tampoco fueron la excepción, porque acá por las orillas –algo alejados del barullo mundialista- también pasó de noche tan señera fecha.

El gobernador Alfonso Durazo anduvo de gira por Trincheras y Cucurpe llevando becas, maquinaria y servicios, pero hasta donde reseñaron los boletines oficiales, no hubo en sus mensajes ni media línea para el autoproclamado creador del humanismo mexicano.

Y si tal omisión pasó con el jefe político del estado, no podía esperarse menos de la dirigente estatal de Morena, Judith Armenta, atareada quizás en tenderle bien la alfombra roja de la cargada a la senadora Lorenia Valles Sampedro.

¿Vio usted algún festejo en su municipio, sobre todo masivo, de esos que tanto gustan a quienes ejercen el poder total, como para proclamar que todo el pueblo está “feliz, feliz” y absolutamente a su favor?

Lorenia Valles: Por lo
menos se acordó


No se vieron, aunque es justo dejar constancia de excepciones, una de ellas precisamente de la senadora Valles, que aprovechó para engarzar en la conmemoración de la fecha su meteórico ascenso en la política, que la tendría incluso en el umbral de la gubernatura, si es que el diablo no mete la cola.

Ella recordó que en esa misma fecha del tsunami obradorista del 2018, los números oficiales la ubicaron como flamante diputada federal por el tercer distrito.

Lo demás es historia, con el apunte al calce de que está releyendo el libro “¡Gracias!” que López Obrador escribió al concluir su mandato.

Quién sabe cuánto le aporte eso de beneficio a la hora de pedir de nuevo el voto de los sonorenses, pero por lo menos recordó la fecha, en una pincelada de nostalgia y gratitud… y con alguna veladora encendida para que los votantes vuelvan a recordarla.

Aún así, hizo más que Judith Armenta.

Octavio Almada: Con
terreno avanzado


Otro al que debe reconocérsele su lealtad a la causa guinda es Octavio Almada Palafox, que desde octubre del 2024 encabeza en Sonora la titularidad de los programas federales del Bienestar, pero que ya traía bastante kilometraje recorrido a lo largo y ancho del país desde que López Obrador lo puso al frente de la Comisión Nacional de Pesca.

Si algo se le reconoce al huatabampense dentro y fuera de Morena, es su institucionalidad a toda prueba y a salvo de aceleres o calenturas políticas, de la cual dio muestras en las postrimerías del sexenio anterior, cuando llegaron a barajarlo como opción electoral, pero desdeñó el canto de las sirenas y se pegó a la base, con total disposición para ir a donde lo asignaran.

No llegó nada por la via de las urnas, pero el trabajo desplegado en la Conapesca lo puso en la mira de la presidenta Sheinbaum a la hora de integrar su equipo, de tal manera que brincó de sexenio para ocupar una de las posiciones medulares del régimen a la hora de cumplir los compromisos adquiridos en materia de política social.

Sin mucho ruido ni desplantes protagónicos, Tavo Almada ha venido haciendo lo que hizo en Conapesca, sólo que ahora en su tierra natal: recorrerla personalmente de punta a punta detectando necesidades, incorporando beneficiarios y dispersando recursos ahí donde se necesitan.

Tan sólo en el 2025, más de 600 mil sonorenses recibieron apoyos de diversos programas por casi 20 mil millones de pesos.

Ahí se cuentan lo mismo la muchachada estudiosa que recibe becas, los de la pensión universal, los que están en el rango de 60-64 años y aquellos que padecen alguna discapacidad, pero además, ya le entró a otro torito: el de empadronar beneficiarios rumbo al Servicio Universal de Salud, para lo cual despliega esfuerzos a través de 65 mil módulos por toda la geografía estatal.

Son números que no dejan mentir respecto a la realidad del esfuerzo desplegado y del trabajo de campo, pie a tierra, ahí donde la realidad duele y por lo mismo, más se valora la respuesta gubernamental.

No se encarta él, pero por eso y porque pocos podrían exhibir avances tan palpables -libres además de escándalos por malos manejos como se ha dado en otras latitudes-, el nombre de Octavio Almada Palafox vuelve a sonar entre los activos de Morena para la contienda que viene, especialmente a la hora de definir la candidatura por la diputación federal del séptimo distrito.

Por supuesto, es entendible que la prioridad en Morena sea la definición del candidato a la gubernatura, para desgranar luego las demás posiciones que estarán en juego, pero el séptimo distrito se cuece aparte, especialmente por las decepcionantes actuaciones de quienes han ocupado la diputación con más pena que gloria.

Lo favorable para Morena es que trae varias cartas en la baraja, con los alcaldes de Navojoa, Jorge Elías Retes, y Beto Vázquez en Huatabampo, o el delegado de la Conagua, el también huatabampense Rodolfo Castro Valdez, aunque en el caso de los dos primeros, pueden perfilarse también a la reelección.

No falta mucho para que se definan las piezas sobre el tablero, pero no puede negarse que Octavio Almada trae –desde sus tiempos en la Conapesca- un envidiable trabajo de campo y de contacto con organizaciones productivas y sociales de la región.

Eso cuenta, porque la chamba de resultados reditúa en penetración social e imagen. Y pesa, si se quiere mantener una diputación federal cuyos titulares han quedado a deber tanto a los electores.

Precisamente por esa deuda, el séptimo distrito se cuece aparte…

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