Célida, a ganar la calle..


El Código

Manuel Fernando López

La irreverente..

Que alguien me explique.

Atrevida, irreverente, desafiante y, experta en jugar a la desmemoria, cuando el ayer no le favorece en sus aspiraciones políticas; todo en aras de continuar con la "cuarta transformación

Nada menos que la señora Célida López Cárdenas y, quien recorre la entidad en busca de ciudadanos que crean en su proyecto y, alcance la gubernatura y, suceder a Alfonso Durazo Montaño.

Más que nada en ella y, sabe hacerlo enviando al basurero todas las teorías y tratados políticos respecto al poder.

Su mejor carta: salir limpia, libre de corruptelas cuando gobernó Hermosillo, bajo las siglas del Morena, fue la primera vez que este partido gobernó la capital de Sonora, sucediendo al Maloro Acosta, quien le heredó una deuda espantosa.

Mismo que ahora dirige las riendas del Partido Verde y, desde ahí adelantó a su mejor "peón" para la alcaldía de Hermosillo, el actual diputado local, David Figueroa Ortega.

No es tonto --Maloro-- sabe que este legislador cuando busco la presidencia de la capital, obtuvo cerca de cincuenta mil votos; sin estructura y, sin dinero.

Admirable la verdad, cómo Célida López recorre el estado haciendo alarde de los "beneficios de la cuatro T"; un concepto que a estas alturas, para muchos oportunistas --vgr Carlos "El bebo" Zatarain, quien ahora busca hacer diputado local al "orgullo de su nepotismo" su hijo, quien administra entre otros bienes, la casa de gobierno.

Para muchos la "transformación" fue enriquecerse ante la complacencia del "mago merlín" , Alfonso Durazo y, basta el saqueo millonario en el Cecop, amén de otros.

Quien busca al final de su sexenio, dejar en el cargo a quien le cubra las espaldas ante tanto desfalco a las arcas estatales y, donde abundan las obras sin concluir.

Dejemos atrás lo anterior y, vayamos a la "corcholata" --ella lo admite.-- a la irreverente muchacha de Puerto Peñasco, quien vendía "curios" a los turistas y, hoy, vende esperanza a los sonorenses en su recorrido político.

Aunque ésta --la esperanza, es la segunda alma de los miserables-- Célida por el momento sólo esta ofrece como cambio para mejorar.

La misma que como alcaldesa de Hermosillo, subiera a un camión recolector de basura en una madrugada sabedora que el voto viene de "la raza", no hay otra y, la verdad sabe gastarse los zapatos en este afán.

Si gana, sabe que ocupará muchos de tales carros para limpiar al gobierno estatal de tanta basura; confieso que estoy a punto de tirar todos mis textos sobre política ante lo "atrabancada" de esta mujer.

Es en el pueblo con el pueblo y con éste, donde se gana.

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