CARRUSEL: · A Alí sí lo amenazaron… pero sabe que no fue “El Maloro”


Por Víctor Fausto Silva D.


Primero causó extrañeza, pero luego pasó a preocupación, la acusación de Ali Camacho de que supuestamente recibió amenazas de muerte de parte ¡del Maloro! Acosta.

Y no genera preocupación precisamente porque tenga elementos para comprobarle al dirigente del Partido Verde tan rufianesca actitud, sino por la seguridad del propio denunciante, pues entre quienes conocen sus andanzas, trasciende que la cosa no va por ahí, sino porque incumplió tratos con gente del lado oscuro de la ley.

Para empezar, entre quienes conocen de pe a pa al “Maloro” cayó como una fumada de aquellas un señalamiento tan disparatado como absurdo.

No es que el ex alcalde de Hermosillo sea una perita en dulce, especialmente moviéndose en la siempre fangosa política, pero de eso a que súbitamente haya abandonado su reconocida formación y activismo como cristiano para transformarse en un matasiete de machete fajado al cinto, hay un mundo de distancia.

No hay, pues, por dónde imaginárselo siquiera como un pandillero de barriada y menos como sicario, capaz de repartir siniestras ofertas de “plata o plomo”, como dice Ali que se las hicieron llegar. Además, ¿Qué ganaría rebajándose a ese nivel?

Alí Camacho:
“Se tragó un sapo”


Entre quienes rozan el primer círculo de sus relaciones, corre la especie de que la amenaza sí existió, pero no de parte del “Maloro”, sino de quienes le metieron dinero de dudosa procedencia al Partido Sonorense a cambio de posiciones o prebendas, que Alí Camacho no cumplió.

Como se dice en el argot policiaco, “se tragó un sapo”…y ahora le están pasando la factura, como se la pasaron en su momento los decepcionados militantes que abandonaron el PS, una vez que comprobaron sus trapacerías y su estilo de “come solo”, al grado de que siguen reclamándole que jamás ha rendido cuentas sobre el destino de los recursos que por ley recibe el partido.

Camacho ha demostrado ser bueno para escamotear explicaciones, pero no para ocultar que la explotación de las siglas se refleja en bonanza personal. En San Ignacio Cohuirimpo, por ejemplo, no deja de llamar la atención la repentina transformación de la vetusta casa que ahí posee, y que fuera de sus abuelos.

¿De dónde entonces y por qué, del a todas luces descocado ataque en contra del “Maloro”, atribuyéndole amenazas ajenas?

Fuentes allegadas y confiables nos hacen saber que su objetivo es sacarle raja política a una situación en la que se enredó él mismo, enrabiado además porque la chavalada que está abandonando su membrete, está refugiándose en el Partido Verde.

Toño: Vale más que
pare oreja


“En un descuido y como se cree muy astuto –nos dicen- está buscando que la Fiscalía de Justicia le brinde protección, pero no contra El Maloro, sino contra quienes realmente lo amenazaron, porque los conoce, conoce también las razones y sabe que con esos señores no se juega, porque no cumplió los acuerdos que pactó con ellos”.

Delicado el tema, pues, como para que la Fiscalía de Justicia del Estado abra una investigación a fondo, de la que seguramente “El Maloro saldrá airoso, pero de impredecibles resultados para el propio denunciante.

De rebote, el asunto es como para que también le meta lupa Toño Astiazarán, porque si en algo anda entrado Alí Camacho es en metérsele por donde pueda, primero por su desatada ambición y luego porque en medio de esos truenos, anda urgido de agarraderas de poder…o en un descuido, para hacer ofrecimientos y compromisos en su nombre.

El destape y los desfiguros


En cuanto al destape en Morena -que ya parecía embarazo pasmado- tuvo poco como para escribir a casa, porque el gobernador Alfonso Durazo nunca engañó a nadie con su supuesta imparcialidad, pues a todas luces inclinaba abiertamente la balanza a favor de Lorenia Valles, a quien le alineó la otrora detestable “cargada”.

En todo caso y para el color de la cobertura periodística, quedaron dos-que tres detalles:

Lorenia: Sin porristas


1.- El de la ganadora abrazándose a sí misma, porque (o ella no quiso o se les olvidó acuerparla con acarreados) el acto resultó frío y desangelado. Peor tantito: al conocerse la designación, surgió por ahí un grito de “¡Va a perder!”, que debió caerle como patada en las espinillas.

2.- El rostro desencajado de Javier Lamarque Cano, al que le hubiera ido mejor quedándose en Cajeme a coordinar acciones preventivas por el huracán, y no ir a recibir el baldazo de agua fría que le aventaron.

Para platicarle a sus nietos, le queda el amargo consuelo de que la presidenta Claudia Sheinbaum lo llenaba de elogios llamándolo “compañero de lucha y fundador de Morena”, pero del resultado se infiere que terminó dándole un patadón, porque si ella hubiera querido, llegaba porque llegaba, con encuestas o sin ellas, porque al fin y al cabo nadie las vio.

Durazo: ¿Fundadores?
¡Ja!


Ahora que si Lamarque es masoquista, también puede sumar a sus anécdotas que mientras él se la jugó siempre desde la izquierda, un ex PRIANista, rebautizado morenista como Alfonso Durazo, le pasó por encima aplicándole la hoy aborrecible práctica del dedazo, que tanto vio y por lo visto aprendió en sus años mozos.

Fue algo así como “¡a mí no me vengan con que los fundadores son los fundadores, y esas hilachas!”.

3.- Los “pucheros” que hizo mientras tragaba camote la inefable Célida López, que al estilo Libertad Lamarque, por poco se chorrea el maquillaje con su llanto, para salir luego del salón, atropellando gente como locomotora con guardafangos.

Cero felicitación para la ganadora –por lo menos de dientes para fuera-, cero declaraciones y por supuesto, cero pasos prohibidos, de aquellos bailongos que tan bien ejecuta sobre los templetes, mientras amenaza a los opositores con “¡partirles la madre!”.

Y también, para su anecdotario, puede incluir que si una vez la atropelló Manlio Fabio Beltrones buscando una senaduría, ahora hizo lo propio Alfonso Durazo, aún cuando encuestadoras serias –como Enkoll, usada por su propio partido- llegaron a reconocerle la delantera en el proceso interno.

Ahora no la dejaron ni ver las placas del tráiler que le pasó por encima. Y si se le rasca más atrás -sin albur- también Toño Astiazarán le dio su repasada en el 2021, compitiendo por la alcaldía de Hermosillo. O sea, la señora parece abanico en el 3 bateando de 3-0, ¡pero sigue sin querer soltar el leño!

4.- La ridícula expresión de la Citlali Hernández, la titular de elecciones de Morena, cuando al presentar a la ganadora de la alfombra roja, abrió rollo definiéndola como “madre de 3 hijos, cuatro perros y dos gatos”, lo que, para ser chistorete por parte de la bien papeada dama, sonó más a corrientada de mal gusto.

Menos mal que a Lorenia Valles no le da por coleccionar ¡víboras o tarántulas! ¿Se imagina la presentación?

¿Y qué decir de Lola del Rio, Omar del Valle Colosio y Froylán Gámez Gamboa? Pues nada, porque sabían que iban a calidad de retaques.

Si acaso, se da una salvedad con Froylán: en realidad, Durazo lo incluyó en la lista para placearlo y darle baños de pueblo, porque lo suyo, lo suyo, será la candidatura a la presidencia municipal de Hermosillo.

Tiempo al tiempo, estimado lector…

Comentarios