CARRUSEL: + Beto Vázquez la libró con “Polo” + El 2027-2030, ¿trienio perdido?


Por Víctor Fausto Silva D.


Conforme pasan las horas y las evaluaciones por el impacto del huracán “Polo” en el sur del estado, se cae en cuenta que por un pelito no fueron tan graves como se esperaban, de acuerdo a lo pronosticado.

“Polo”: Saldo blanco


Es cierto que -como en todo fenómeno de este tipo- terminó afectando una vasta superficie y un gran número de comunidades, pero de entrada debe destacarse el saldo blanco, pues fuera de los daños materiales, no hubo pérdida de vidas ni personas lesionadas.

Y es que si bien “Polo” no pegó de frente con la intensidad que amenazaba, sí descargó en algunas partes un mundo de agua, como en Tesia (Navojoa), con un chaparrón histórico de 360 milímetros, que obviamente obligó a las autoridades a atender de inmediato las afectaciones, porque además vino “el jefe” Alfonso Durazo, y ni modo de no cuadrarse a la hora de enlodarse los zapatos.

En Huatabampo, los agoreros del desastre y malquerientes electoreros del alcalde Beto Vázquez Valencia, se quedaron con las ganas de que se cayera el mundo, para desbarrancar también sus aspiraciones por reelegirse.

Beto Vázquez: La libró


No se les hizo, primero porque como señalamos antes, “Polo” no embistió con la violencia esperada, y luego porque al munícipe le funcionaron las acciones preventivas que tomó, al grado de que se reportaron prácticamente cero afectaciones en el municipio.

Lo que sí se coció aparte, como se había advertido desde que se inauguró, fue el malecón turístico de Huatabampito, que por el fuerte oleaje desatado terminó cubierto de arena.

Tope en eso, porque lo superficial seguramente se subsanará con el mantenimiento que ha venido dándosele, pero lo que mandó seria advertencia de graves daños ante otro meteoro, es que las marejadas carcomieron por debajo las escalinatas que le dan vista a la obra.

El malecón:
Cien
millones,
en riesgo…


La falla se vio desde que lo empezaron, pues las hicieron a menos de un metro de la playa, así que el daño era previsible en cuanto algún ventarrón encabritara el mar, como pasó con “Polo”.

Ahora, tocará al gobierno del estado hacer válida la garantía que debió exigir a los constructores, por el concepto de “vicios ocultos”, para una reparación seria que evite daños a futuro, porque si ahora la libró, quién sabe a dónde irán a parar los pedazos si aparece otro huracán menos benévolo.

No fue poca cosa invertir cien millones de pesos en una obra así, para que a las primeras de cambio se la lleve el agua, como le sucedió a la entonces alcaldesa de Guaymas, Sara Valle Dessens, con su cacareada “Plata incluyente” que terminó como naufragio, con un reguero de fierros y tablas después de que se la tragó el mar.

Tampoco sería justo cargarle el difunto al ayuntamiento de Huatabampo, que ya tiene suficiente con darle al malecón un mantenimiento cuyo gasto no estaba presupuestado.

Vale más que agarren piedras y lo arreglen, porque no está el horno para bollos en eso de ejecutar obras de relumbrón que terminan mal hechas, o de plano, inservibles, pero eso sí, bien cobradas.

Y de eso sabe un resto el gobernador Alfonso Durazo, al que los constructores le tomaron el pelo lindo y bonito con la “mega obra” del inútil embovedado en Nogales, y la Sedena dejándole tirado el llamado “tren fantasma” que sacaría de la ciudad las vías del ferrocarril.

Ahí volaron miles de millones de pesos, pero eso sí: impunemente bien cobrados.

Volviendo a “Polo” y sus destrozos en la región, tope en los daños materiales, que de alguna manera habrán de solucionarse, en la medida en que el gobierno del estado le meta el hombro a los alcaldes, porque sin recursos suficientes ante emergencias, éstos terminan siempre cargando con el paquete de los reclamos ciudadanos.

¿Qué tanto podrían hacer?


Intercambiando impresiones grillas con un avispado lector, nos suelta a rajatabla una pregunta que de entrada parece ociosa, pero que tiene mucho de verdad:

“¿Qué tanto podrá hacer un gobernador de tres años, como el o la que viene, si muchos no han podido con el paquete ni en todo un sexenio?”

“Mira –agrega- los presidentes municipales siempre se han quejado de que tres años son insuficientes como para desarrollar un buen gobierno, así que prácticamente se dedican a “parchar” sobre lo inmediato, sin posibilidades de planear o buscar financiamiento para proyectos de más largo alcance, porque además, supuestamente les está prohibido heredar deuda a sus sucesores. Entonces, ¿qué tanto podrá caminar un gobernador de 3 años?”

Socarronamente, nos la dejó de tarea, pero abierta a la tentación de agregarle de nuestra cosecha dos elementos más.

El primero es que los gobernantes recién llegados y sus propios equipos deben enfrentar la llamada “curva de aprendizaje” que si bien nos va, les lleva mínimo un año como para agarrar todos los hilos y controles de lo que reciben.

Luego, cuando están listos para arrancar con su propio sistema y sello, les quedan sólo cinco años para cumplir el rosario de promesas de campaña, pero eso se da hipotéticamente hablando, porque el sexto año ya es de grilla sucesoria, y de –como se estila ahora- precampañas sobre precampañas y destapes sobre destapes.

Así, el tradicional periodo de seis años termina convertido en sólo cuatro.

¿Qué nos espera entonces en un trienio, descontándole el aprendizaje y luego los aceleres para la sucesión? ¡Un triste año!

El asunto tiene, sin duda, muchas aristas más como para escarbarle, pero a botepronto nos quedamos con la ranchera conclusión de nuestro interlocutor:

“Se saldrán con la suya de empatar la elección local del 2030 con la presidencial, pero será un trienio de mero trámite que dejará poco provecho a los sonorenses”.

Lorenia Valles: Doble
apuesta de Durazo


“Si gana Lorenia Valles, a lo más que puede aspirar será a terminar tantas obras que está comprometiendo o dejando mochas o mal hechas Alfonso Durazo, y si gana Toño Astiazarán, creo que tampoco le alcanzará el tiempo para replicar a nivel estatal tantos programas que le han resultado exitosos en Hermosillo, porque el animal a administrar es gigantesco…”

-Pero algo se ganará, aunque sea un trienio, ¿no?

“Puede ser, pero más por el lado polaco que por obras y desarrollo. En el caso de Lorenia, el que apuesta a ganar doble es Durazo, primero porque le cuidará la espalda tapando cuentas mochas y puede que hasta le saque tanta tarea pendiente, porque se tiró largo para quedar corto: quedará debiendo”.

“Y en el caso de Toño, el logro será arrebatarle la posición a Morena para crear la estructura que permita amarrar luego la gubernatura de 6 años el 2030. Y esa obviamente ya no será para él, así que terminará trabajando para otros…”

¿Le suenan descabelladas estas cavilaciones, estimado lector?

Se las dejamos a su criterio…

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