
Por Víctor Fausto Silva D.
No es que no se supiera -o por lo menos se sospechara- que como alcaldes fueron un fiasco tanto “El Juditas” Mendívil en Etchojoa y Jesús Flores en Huatabampo, pero la lupa que les metió a sus cuentas la Auditoría Superior de la Federación no deja lugar a dudas.
Y no sólo eso: permite dimensionar, ahora sí con los números duros que arroja una auditoría profesional, el nivel de las tropelías cometidas, pues entre ambos desviaron casi 270 millones de pesos, de recursos que el gobierno federal les hizo llegar durante sus periodos.
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“El Juditas”: De |
Salieron buenos para el rastrillo, pero de ellos, indudablemente el que arrambló en grande fue “El Juditas”, que con la mano en la cintura desvió casi 233 millones de pesos, mientras Chuy Flores hizo lo propio con 27 millones 557 mil pesos.
Y si de por sí es execrable disponer tan descarada y campechanamente de recursos etiquetados para inversión pública, resulta peor cuando un manoteo así se comete contra el ayuntamiento de uno de los municipios más pobres y de menos ingresos, como es el caso de Etchojoa.
Con ese añadido, bien puede calificarse de criminal una conducta de ese tipo, amén de que siguiendo los cauces judiciales, tanto “El Juditas” como Flores estarían en la antesala de ser procesados penalmente por desvío de recursos.
Por supuesto, en el caso de Mendívil, a nadie que lo conozca le extraña que haya salido con cuentas tan negras, sabiendo que manejó el ayuntamiento como si fuera uno de sus campos agrícolas y a la tesorería como su caja chica.
Al estilo de los viejos caciques de antaño, se ha manejado siempre como señor de horca y cuchillo, con recursos siempre a la mano –aunque no siempre sean propios- para crear redes y “engrasar” estructuras con propósitos electoreros, lo que le permitió sentarse seis años en la silla de la presidencia municipal.
Para nada le importó dejarle la víbora chillando a su sucesor Arturo Robles Higuera, con ¡dos sindicatos! (uno de incondicionales, inventado por él mismo) una nómina súper inflada y finanzas en quiebra, pero para fortuna de los etchojoenses, el actual gobernante ha sabido fajarse, al grado de ofrecer excelentes resultados, con todo y la papa caliente que le dejaron.
Ahora, ya con el dictamen de la Auditoría Superior, “El Juditas” tendría que redefinir prioridades: entre continuar con su sueño guajiro de volver a la alcaldía, o armar un equipo de abogados para enfrentar la corretiza judicial que merece y que se ganó a pulso.
“Chuy” y “Chuyito”
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Chuy Flores: |
Por lo que toca al caso de Huatabampo, el ex alcalde Jesús Flores Mendoza ya debe tener más o menos claro que necesitará defenderse con todo, porque desde hace buen rato le advirtieron que la actual administración no se quedaría de brazos cruzados ante las cuentas mochas que dejó.
A él, que tanto presumió de un gobierno transparente, eficiente y honesto que supuestamente lo catapultaría a un cargo estatal –otro de sueños guajiros-, ya lo exhibió formalmente el órgano especializado, como para pintarle una raya más al tigre por un trienio marcado por el nepotismo, la corrupción y los escándalos.
Nunca ocultó hacia dónde encaminaría su gobierno, cuando a las primeras de cambio entronizó a su hijo Jesús “Chuyito” Flores Mendívil como ministro sin cartera, pero de manga bastante ancha para meter mano en áreas de suyo tan delicadas como la Tesorería Municipal o el Organismo Operador de Agua.
Pronto trascendió que el hijo incómodo era “mano” a la hora de escoger y privilegiar proveedores en cuanto a obras y pagos. Nada que implicara dinero se movió sin su conocimiento y sin su aval, como también pronto se conoció su propensión al dispendio, a la fiesta y a un súbito y sospechoso despegue como empresario.
Dicen que lo que se hace de noche, de día brilla, así que los asuntos turbios se fueron acumulando y conociendo como cuentas de rosario: obras inconclusas o mal hechas, pero bien cobradas.
Hubo fraudes tan descarados que cualquiera los detectaba sin necesidad de auditorías, como aquél pozo que según el alcalde construyó y equipó en Los Buayums, sin que nadie viera obra alguna en ese lugar.
“Chuy” y “Chuyito” tampoco hicieron malos quesos en otros rubros, como en el Organismo Operador del Agua –donde las mandaba cantar el júnior- con la supuesta reparación de un vehículo Vactor (usado para destapar drenajes) mediante el pago de ¡un millón de pesos! y resulta que dicha unidad quedó yunqueada, sin llantas y sin motor.
O el caso de otro vehículo, éste una camioneta Nissan K, a la que supuestamente le metieron ¡600 mil pesos! en reparaciones, para que terminara como el Vactor: inservible y lista para el deshuesadero, pero del dineral supuestamente usado, ¡anda vete!
Son sólo botones de muestra, porque la lista es larga y seguramente acumulable conforme se le mete más lupa a una administración que fue, de principio a fin, desastrosa y desaseada, por decir lo menos.
Si el ex alcalde ya sabía que la actual administración encaminó por la via legal expedientes que inicialmente arrojaron daño patrimonial por más de 20 millones de pesos, ahora tendrá que agregar los 27 millones 577 mil pesos que le detectó la Auditoría Superior de la Federación.
No es cualquier cosa –ni un monto menor- lo que está en juego.
Fueron recursos federales a los que por ley se les da seguimiento, y en caso de no solventar las observaciones presentadas -aquí no se aclaró ninguna, según la propia ASF-, automáticamente se abre cauce para que la recuperación de fondos y el castigo por el manoteo se den por la via judicial.
Eso lo saben “El Juditas” y “El Profe” Flores, así que no andan muy alejados de sentarse en el banquillo de los acusados.
Y con el 2027 a la vuelta de la esquina y sus ambiciones electoreras desatadas por manotear otra liana, a ver cómo le hacen, porque por lo menos, de la “empapelada” nadie los salva.


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