El Código: Corrupción, igual a muerte


Por Manuel Fernando López y

Fernando Moreno Chávez 

Parece que sobre nuestra ciudad gravita constantemente el fuego, el infierno, la carcajada del diablo, dejando oír su siniestro sonido. 

Verbigracia, la inmensa tragedia de la Guardería ABC, donde el manto de la corrupción aunado al poder político, sigue ocultando a los verdaderos culpables; luego, recientemente, el incendio en Waldo’s, con varias muertes de inocentes.

Hace días, lo de la franquicia Sam´s Club, con pérdida total en la zona del Río Sonora; donde en breve la autoridad emitirá la causa que originó tal desastre. Por fortuna, en este incendio no hubo pérdidas humanas qué lamentar.

De antemano lo sabemos: alguna falla en el sistema eléctrico u algo parecido, y a reconstruir todo.

Pero—siempre hay uno—más allá de lo anterior y la repetición hasta el cansancio de la misma información en los diversos medios, con cero investigación de fondo, banal como siempre, sobre los hierros retorcidos y aún humeantes de tal negocio, surge una voz clamando lo que nadie ha dicho sobre tal siniestro.

Es la voz de Fernando Moreno Chávez, ingeniero de profesión, físico matemático, egresado del Instituto Politécnico Nacional—antes de que fuera víctima del populismo de Morena—amén de un lector voraz, y que también en sus ratos libres  hace “correr” la pluma con diversos textos literarios.

Una voz con autoridad para opinar sobre tal incendio: participó como diseñador electromecánico en la construcción del Sam’s Club y en especial, en el diseño de rociadores contra incendios.

La compañía para quien prestó sus servicios en aquel entonces fue la OPC del Pacífico S.A. de C.V., con sede en Tijuana, Baja California.

Y fue al presentar el diseño del sistema de rociadores, cuando inició la factura hacia el desenlace de hace días, cuando los encargados mexicanos de tal franquicia lo desecharon por el costo que implicaba, y al estilo “mexicano” optaron por lo más barato, con los resultados ya vistos.

La compañía de Fernando Moreno basaba su recomendación con base en la regulación americana de la NFPA-13 y NFPA-14 (National Fire Protection Asociation) para sistema de rociadores y mangueras como sistema contra incendios; tan efectiva es, que no hay reporte de incendio alguno en franquicia alguna con este sistema; claro, debido a esta laxitud, Hermosillo ya entró en otro récord negro.     

En la misma línea, afirma el ingeniero, funcionan y operan casi todos los negocios no solo en nuestra ciudad, sino a nivel nacional y, cita la norma que les permite evadir la responsabilidad.

Es la norma 002 STPS 2010, que de entrada, establece no ser una ley, sino solo una recomendación…por supuesto, norma mexicana.

Dicha Norma Oficial Mexicana desestima lo siguiente:

1.- Guía de Referencia. I Instrucciones de Seguridad para la Prevención y Protección contra Incendios.

2.- Guía de Referencia II. Brigadas de Emergencia y Consideraciones Generales sobre la Planeación de los Simulacros de Incendio.

3.- Guía de Referencia III. Componentes y Características Generales del Equipo de Protección Personal para los Integrantes de las Brigadas contra Incendio.

4.- Guía de Referencia IV. Detectores de Incendio.

5.- Guía de Referencia V. Sistemas Fijos contra Incendio.

6.- Guía de Referencia VI. Recomendaciones sobre Periodos Máximos y Actividades Relativas a la Revisión y Prueba de Sistemas y Equipos contra Incendio.

7.- Guía de Referencia VII. Extintores contra Incendio.

8.- Guía de Referencia VIII. Agentes Extintores.

9.- Guía de Referencia IX. Modelo de Cuestionario para las Entrevistas a Trabajadores y Brigadistas.

En lenguaje llano, se deja a criterio del patrón el instalar u omitir el sistema contra incendio basándose en el riesgo de las instalaciones con la siguiente leyenda:

“El contenido de esta guía es un complemento para la mejor comprensión de la Norma, y no es de cumplimiento obligatorio”-

Es decir, un patrón puede instalar o no un sistema contra incendio, porque no hay obligatoriedad para ello. Esas son nuestras normas oficiales de construcción.

Así que preparémonos para contemplar más incendios, y sobre todo, lo más lamentable: quizás con vidas humanas qué lamentar.

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