
Por Víctor Fausto Silva D.
Conforme nos atropellan los acontecimientos, de los negativos hasta los más atroces, se afianza la percepción de que la simulación y el cinismo llegaron para entronizarse como métodos institucionales de gobierno.
Con un simplismo que suena a franca burla, el gobierno esparce a diario pretextos disfrazados de argumentos que no superan el menor análisis, mucho menos cuando al ciudadano de a pie le consta todo lo contrario de lo que los discursos machacones pregonan como mantra.
Queda la justificada sensación ya no de que los gobernantes viven en una paradisiaca realidad paralela –siempre ha sido así: a nadie le gusta admitir ineptitud o corrupción-, sino que con sus estratagemas de simulación engloban a la ciudadanía en una masa de ignorantes, si no es que de idiotas.
Lo peor es que lo hacen desde todos los ámbitos y todos los niveles, aunque la pestilencia de la podredumbre llegue a las narices de todos…menos a las suyas.
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Sheinbaum y Harfuch: |
Sobran los temas y los escándalos, pero a vuelo de pájaro mire usted algo de lo más reciente en seguridad pública:
Desde la semana pasada, la presidenta Claudia Sheinbaum y su Batman mexicano Omar García Harfuch, usaron La Mañanera para echar las campanas al vuelo anunciando Urbi et orbi que los homicidios dolosos sufrieron un bajón histórico, sin precedentes, nunca visto en el mundo y bla, bla, bla, cuando de sopetón, en una mina de Sinaloa, la realidad los abofeteó con el levantón de por lo menos 10 mineros, varios de ellos de Sonora.
Cogidos con los dedos detrás de la puerta, inicialmente callaron “como momias” (diría el gurú AMLO) y se hicieron chombitos, quizás rogando porque los regresaran, hasta que la aplastante realidad los llevó a admitir que sus cuerpos ya están apareciendo en fosas clandestinas.
El nuevo capítulo del cotidiano terror los expuso más todavía: los mineros no son los únicos hallados en ese panteón clandestino, pues se habla de por lo menos 20 fosas, donde habría mínimo cien cuerpos.
¿Qué hicieron? Por lo pronto, sellar con policías y militares el acceso al predio -no vaya a ser que los colectivos de buscadoras den al traste con el “rollo” que preparan-, mientras García Harfuch se sacaba de la manga el sobado y ridículo argumento de que “fueron confundidos” con narcos.
Para nada admiten, ni él ni su jefa, lo que medio mundo sabe y han advertido tanto los empresarios mineros como los colegios de ingenieros en minas: que el control, ya sea por cobro de piso o hasta físico, lo tiene el crimen organizado.
Meses atrás hubo aquí en Sonora un atisbo de honestidad, cuando se presumió por todo lo alto que fuerzas policiacas “recuperaron” varios ranchos y hasta una mina ocupada y presumiblemente trabajada, por criminales.
O sea pues, la admisión de la certeza que campea en cualquiera con dos dedos de frente: los criminales están en todo y buscan controlarlo todo, mientras el gobierno se hace chiquito…o desentendido, que para el caso es lo mismo.
En sus cuentas alegres, presume la presidenta que el homicidio doloso bajó 42 por ciento desde septiembre del 2024…pero omite decir que las desapariciones se dispararon en un 213 por ciento. De ellas, 12 mil 872 ocurrieron sólo en el 2025.
Las estadísticas presentadas por México Evalúa revelan además que, por estados, Sinaloa lidera la lista negra con una tasa de 29.9 desapariciones por cada 100 mil habitantes, seguido por Sonora con 26.3 por el mismo número de habitantes.
Luego, allá en Tequila, Jalisco, capturan al alcalde Diego Rivera por narco y extorsionador y lo releva una mujer, que ahora se sabe, según los expedientes de la investigación, ¡que también forma parte de la misma banda!
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Adán Augusto: |
¿Cómo creerles, pues, que no hay nada ni nadie por encima de la ley, y que la barrida es pareja? Y a propósito de barridas, ahí está Adán Augusto López, multiseñalado por sus nexos con “La Barredora”, tan fresco y alechugado, asignado ahora a tareas electorales en Morena.
Le digo, pues, que la simulación y el cinismo ya se erigieron como estilo de gobernar.
Por si algo le faltara a la presidenta entre tanta piedriza, sale el ex consejero jurídico de AMLO, Julio Scherer, con su libro “Ni venganza ni perdón” y levanta la alfombra retacada de basura, en un nuevo escándalo que ya salpicó hasta estos lares, porque acusa al gobernador Alfonso Durazo de haber recibido para su campaña fondos provenientes del huachicol.
En el mismo estercolero estarían los hoy gobernantes de Tamaulipas, Colima y Sinaloa, lo que seguramente desencadenará la contraofensiva oficialista para lavarles la cara y la reputación, lo que se antoja muy cuesta arriba habida cuenta de que si alguien conoció el tejemaneje y las jugarretas de AMLO, fue precisamente Scherer.
Hemos venido sosteniendo que en el México de nuestros días, un escándalo tapa al anterior, pero ya estamos dudándolo seriamente, de tan tupidos como están suscitándose. Y cuando uno piensa que las cosas no pueden ponerse peor, desde el gobierno se encargan de desmentirnos: sí pueden ponerse peor.
Ahora, a esperar qué calificativos y/o epítetos enderezan contra Scherer, porque vivo no se les va a ir a quienes pontifican desde el púlpito de la pureza.
Seguramente no tardaremos en confirmar lo arriba señalado: saldrán con excusas idiotas...para idiotas.
(Sobre estas líneas íbamos, cuando llega la noticia de que este martes 10, una familia de seis miembros fue secuestrada por sujetos armados sobre la carretera Los Mochis-Ahome. ¿Con Sinaloa prácticamente sitiado por miles de soldados y elementos de élite especializados en inteligencia? ¡Uta!, qué temor y qué respeto inspiran a los criminales! Para mañana saldrá García Harfuch con que “los confundieron”)


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