
Por Víctor Fausto Silva D.
La presidenta podrá decir misa diciendo que cumplió presentándola porque ya no aguantaba la presión “del pueblo” (¡mjú!), pero su difunta iniciativa de reforma electoral representó lisa y llanamente un mega descalabro para ella.
Que se quede con él y apechugue, ya es otra cosa, primero porque dijo sentirse satisfecha por haber cumplido “una exigencia popular” (¿usted ha visto el Zócalo retacado de gente reclamándolo?) y luego porque ya salió con que tiene un “Plan B”
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Sheinbaum: Iniciativa |
¿Por qué el descalabro? Para empezar, porque ningún presidente de la era moderna ha tenido tanto poder como ella, lo que ahora recibe un severo raspón pues no se necesita ser politólogo para concluir que ni siquiera fue capaz de sumar a sus aliados para sacarla adelante.
Ni siquiera su mentor López Obrador tuvo ese poder -quizás porque le faltó reelegirse- pero le allanó el camino para que la señora ejerciera el poder más absolutista desde los tiempos del PRI.
Astuto y porfiado (dicen que a necio nadie le gana), AMLO fue maniobrando, a veces con malévola sutileza y a veces a punta de hachazos, para eliminar cuanto control frenara su plan de reinstaurar un presidencialismo tan sólido como asfixiante.
Mediante una sistemática estrategia de choque, fue dinamitando primero los contrapesos de los llamados organismos autónomos –que de cierta manera le metían lupa o freno a los abusos gubernamentales-, se fue con todo contra el INE, vituperándolo primero y después colonizándolo con incondicionales, y coronó su plan tomando control de la Suprema Corte de Justicia, que muchas veces le echó abajo leyes o proyectos a todas luces violatorios de la Constitución.
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AMLO: Que está |
Si al rey Luis XIV de Francia se le atribuye la frase “El Estado soy yo”, López Obrador no se quedó atrás, retratándose en una sola pincelada cuando exclamó “¡A mí no me vengan con que la ley es la ley”!. Absolutismo puro, pues, sin sujeción alguna a cualquier otro poder que no fuera el suyo.
Todo ese entramado le heredó a Claudia Sheinbaum, peeero se lo dejó prendido con alfileres y con alfiles de su muy particular cuadra, con los que nadie duda sigue ejerciendo el poder desde La Chingada.
Y como la especulación sigue siendo deporte nacional, hay quienes difunden ya que, una vez conocida la esquela sobre la iniciativa electoral, el macuspano agarró el teléfono y puso “pinta” a la presidenta por su incapacidad para imponerla.
Aseguran que despotricó contra los aliados del Verde y el PT y reprochó que no les hayan jalado la piola echando mano hasta del chantaje, mediante expedientes penales convenientemente armados para meterlos al redil.
Vaya usted a saber cuánto haya de cierto en esas versiones, pero lo que puede estar fuera de toda duda es que AMLO se sienta molesto porque su pupila no está ejerciendo como se debe –o como él quisiera, porque así lo diseñó- tanto poder como el que le dejó en caja.
Y de molesto a enfurecido tampoco ha de haber un margen muy amplio, porque si de algo dio muestras el Peje es que las cosas se hacían porque se hacían, tal cual las dictaba. O como le gustaba presumir abiertamente: “sin quitarles ni una coma”.
Tampoco luce exagerado que en esa supuesta llamada les recordara –a la presidenta y a sus frustrados operadores- que “Morena soy yo” y que le quedan suficientes garrotes a la mano como para meterlos al orden, incluso por la extrema via de la revocación de mandato.
¿Qué suena fuerte y radical? No lo es. conociendo el temperamento de López Obrador y su talante imposicionista y autoritario.
“Haiga sido como haiga sido”, la señora Sheinbaum duró meses preparando una iniciativa que los diputados le tiraron a la basura en cuestión de horas.
Y eso, en este país donde difícilmente se le dice “No” al mandatario en turno –mucho menos con el amplísimo poder que ella heredó-, es una afrenta, y más si fue cometida por sus propios aliados.
Ella dice que cumplió, pero, humana al fin y al cabo, en su fuero interno ha de sentir la hiel de la traición y la factura que de paso le endilgaron la incompetencia del dinosáurico izquierdista Pablo Gómez, en quien depositó la encomienda, y de su Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, pues ni uno ni otro pelaron un chango a nalgadas, ni siquiera –insistimos- para sumar a los partidos rémoras de Morena.
Falta conocer a detalle el llamado “Plan B”, del cual ya están filtrándose datos que hacen presumir próximos hachazos presupuestales y más cañonazos para debilitar al INE, con el pretexto de abaratar nuestra democracia.
El asunto es que, por lo pronto, los dueños de los partidos festejan haber librado la pena de muerte que pendía sobre sus siglas…pero falta conocer por dónde les llegará la nueva esculcada, porque si bien de dientes para afuera dice que no se siente derrotada, a doña Claudia no se le conoce precisamente vocación de Madre Teresa ni de mártir.
Además, si López Obrador dice que “Morena soy yo”, ella bien puede revirar con un “El pueblo soy yo”. Total, no andarán muy lejos, ni uno ni otro, de asemejarse a Luis XIV…
Veremos y diremos…
Llegarán los rebotes
Por supuesto, sería ingenuo pensar que la tracatera nacional deje de tener repercusiones en lo local, conociéndose como se conoce desde hace buen rato que también por estos rumbos se cuecen habas, en cuanto a inconformidades por el reparto del pastel político.
En Morena, por ejemplo, sigue habiendo personajes resentidos porque, a pesar de ser fundadores del movimiento, no han tocado ni migajas, mientras los advenedizos les han caído como plagas de langostas arrasando con lo que pueden manotear.
No hay que ir muy lejos para ubicarlos, con casos tan visibles como los de la inefable ex fan de Guillermo Padrés, Célida López –ahora con la calentura de ser gobernadora- o María Dolores del Río, a la caza de lo que se pueda, o de otros personajes que más acá en el sur ya tiraron las cachuchas originales para encasquetarse la guinda, o de perdida la Verde o la roja del PT.
Eso, sin contar con las quejas provenientes de éstos últimos, en cuanto a que Morena agandalla posiciones y ellos siguen con la boca abierta a ver con qué les tiran.
Súmele usted los resquemores que sin duda quedarán por el encontronazo de la fallida reforma electoral, porque de que los habrá, los habrá, hasta para tachar de traidores a la causa tanto a los Verdes como a los del PT.
Ya ve usted que, tras jugar pegadito a la base con el gobernador Durazo y sus designios, el dirigente del PT, Ramón Flores, sintió repentino crecimiento de alas propias y hasta lanzó un comunicado justificando el garrotazo que aún siendo aliados de la 4T le asestaron a la presidenta Sheinbaum y por añadidura, al dirigente del Consejo Nacional de Morena, el mismísimo mandatario estatal.
Y no crea usted que serán casos aislados, estimado lector, porque como de ver dan ganas, otros recién llegados empezaron a negar la cruz de su parroquia buscando agarrar por la libre rumbo al 2027.
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Carlos Cota: ¿Por |
Nos reportan que en esas danzas anda el regidor y dirigente del Partido Encuentro Solidario en Navojoa, Juan Carlos Cota, porque ya le calentaron la cabeza para que se meta al taste a buscar la candidatura por la diputación local del XIX Distrito.
El quid del asunto no es que aspire, porque cualquiera tiene derecho, sino que para esa posición ya hay un tirador en la persona del alcalde navojoense Jorge Elías Retes, a quien apenas meses atrás Cota le rindió honores por todo lo alto.
Cuando vino a darle posesión la dirigente estatal del PES, Paloma Terán, Cota se deshizo en halagos para Elías Retes, al grado de decirle que “Donde me pongas y donde me mandes, ahí estaré”…para salir ahora con que ¡quiere agarrar monte solo!, alentado quizás por el derecho de picaporte que tiene su jefa con el gobernador, como que es su directora de Comunicación.
Por supuesto, sus ansias de novillero ya llegaron a donde debían llegar, y ya están viéndolo de reojo y con recelo.
Le digo, pues, estimado lector, que algo rebotará por acá de la zacapela nacional, los resquemores y los ajustes de cuentas…



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