CARRUSEL: Reforma: “Por el pueblo” o como purga estalinista?


Por Víctor Fausto Silva D.


Ya parecía embarazo de elefanta (dura 22 meses), pero por fin llegó al Congreso la cacareada iniciativa de reforma electoral que doña Claudia Sheinbaum cinceló, con el siempre encomiable objetivo de lograr “que se respete plenamente la voluntad del pueblo”, que ooobviamente, encarnan ella y Morena.

Sheinbaum: Realidad
contra discurso


De entrada y a reserva de que los expertos la desglosen, lo que va por delante es una serruchada de aquellas, especialmente donde más les duele a los partidos: su financiamiento y las plurinominales, dos factores que harán pasar a púrpura los ya rojos botones de alarma entre sus aliados del PT y el Verde.

Los demás no cuentan. Paradójicamente, el agarrón principal será con los de casa, a los que se les pide avalar la compra de la piola para que se ahorquen.

Hasta ayer, los del Verde se mantenían en estado de vela-duerme esperando para ver cómo venía el golpe, pero el PT seguía montado en su macho: no cederán, así que la dichosa iniciativa apesta a difunto, porque para pasar los necesitan porque los necesitan.

Y lo mismo pueden decir los verdes. Así de simple, pero también así de complicado para Morena: tiene 253 diputados, pero necesita 335 para la mayoría calificada que requiere una reforma constitucional.

El coordinador de la diputación petista, Reginaldo Sandoval, no esperó a ver las letras chiquitas de la esquela que la señora les estuvo redactando, para advertir que sus 49 integrantes no están dispuestos a permitir “que regrese el viejo partido de Estado”, porque ese tufo despide la propuesta presidencial.

El pasado 14 de enero, Sandoval fue claridoso, y para dar cátedra echó mano hasta de Juan Gabriel:

“Yo ya expliqué que con esas reglas (las actuales) le ganamos a la derecha…y si con estas reglas ganaste ejecutivo, legislativo y judicial, dijo el filósofo michoacano, muy popular, pero muy querido: ¡qué necesidad, pero qué necesidad!”.

“¡Pues si nosotros estamos en el poder! Ya tenemos el Poder Ejecutivo, tenemos el Poder Legislativo y ganamos por la vía de la elección el Poder Judicial. ¿Habrá necesidad de una reforma?' ¡Pues si ya tenemos los tres poderes!”.

No debió caer muy buen en palacio su razonamiento, con todo y su indiscutible carga de elemental sentido común, pero lisa y llanamente les dijo la pelada verdad.

Porque, a ver, estimado lector: ¿ha conocido usted un partido político en el mundo que no aspire a perpetuarse en el poder? ¿A uno sólo, que por supuestamente “perfeccionar” las reglas del juego se arriesgue ya no a compartir el poder, sino incluso a perderlo frente a sus opositores?

La presidenta Sheinbaum arguye que a través de su reforma logrará “que se respete plenamente” la voluntad popular, y entonces cabría preguntarse: ¿pues que no llegó AHORA SÍ el pueblo al poder de la mano de Morena? ¿Acaso no les ha dado esa voluntad popular tantas gubernaturas y demás posiciones?

Reginaldo Sandoval:
¿Pa’qué, pues?


Y si como les dice Reginaldo Sandoval, con esas reglas vencieron “a la derecha” y ahora dominan incluso el Poder Judicial (como se le “chispoteó” al petista), ¿para qué necesitan más remaches, si no es para eternizarse en el poder?

Si tan bien gobiernan y el pueblo “está feliz, feliz, feliz” con ellos, ¿temen alguna descomunal ingratitud y/o traición y que un día la gente les dé la espalda, aún a costa de flagelarse, abandonando el paraíso alcanzado bajo su sabia y cuasi-perfecta conducción?

Un blindaje como el que sin duda se busca sería quizás más entendible en tratándose de frenar o hasta nulificar a sus adversarios –si realmente pintaran, no como los espantajos que son ahora-, pero ¿llevándose también entre las patas a sus aliados?

¿Acaso no se parece más a una purga estilo José Stalin –que para afianzar su dictadura en Rusia ejecutó incluso a sus “camaradas” de partido--, que a un “perfeccionamiento” de la democracia?

Por supuesto que la iniciativa tiene aspectos positivos, pero en paquete y de cuajar tal cual, como arma capaz de decapitar incluso a los aliados del régimen, a poca cosa podrán aspirar no sólo los partidos existentes, sino los de nuevo cuño, aquellos donde a la larga busquen válido refugio quienes disientan del sistema en turno.

La señora presidenta repite como mantra que jamás le ha pasado por la cabeza instaurar un partido hegemónico, un partido de Estado como en su nefasto momento lo fue el PRI, pero sus movimientos desnudan su discurso.

La iniciativa electoral despide el tufo de ir perfilando un partido único, disfrazado como la más pura e infalible encarnación del pueblo, ese ente con el cual se llenan la boca los políticos sólo cuando les conviene.

Y que no salgan con que súbitamente los iluminó el espíritu santo y están rematados de demócratas, porque la historia está llena de ejemplos de que así empiezan todas las dictaduras…

Por lo pronto, hay que jalar sillas, porque los gritos y sombrerazos de a deveras, apenas van a comenzar…

Comentarios

  1. Desafortunadamente para los mexicanos, el Congreso de la Unión se ha convertido en la sede nacional de las subastas de Diputados y Senadores mercenarios que se venden al mejor postor

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  2. Nunca falta un Yunes que venda cara su traición

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