CARRUSEL: · Más vigente que nunca, la arenga de Pancho Villa


Por Víctor Fausto Silva D.


A ver, estimado lector, hagamos un ejercicio para confirmar que 2+2 siguen siendo 4, a menos que hasta la más elemental aritmética y la lógica se hayan contaminado por la perversa narrativa oficial, que a todos quiere vernos la cara de majes.

Vayamos por episodios.

Se entera usted, como todo México, que el gobierno gringo pide la cabeza del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y de su círculo más cercano, por acusaciones de que están metidos hasta las greñas en el narco.

Entonces cae usted en la más absoluta incredulidad, pero luego pasa a patriótica indignación cuando ve a nuestra presidenta (“con A”) desgarrándose las vestiduras por el descontón gringo, por aquello de que si el masiosare toca a uno de nuestros impolutos próceres, nos toca a todos, porque la patria es primero, porque los valientes no asesinan, etcétera.

Sin embargo, conforme se desgrana la mazorca, a usted le cae “el veinte” de que a estas alturas suena más realista la arenga atribuida al general Pancho Villa cuando alentaba a sus tropas: “¡Ánimo cabrones, que más adelante está más feo!”

Y sí, conforme pasan los días, las cosas se ponen ya no digamos feas, sino espantosas y desconsoladoras para quienes se erigen como defensores de oficio de Rocha Moya y amiguitos, empezando –triste y lamentablemente- por la propia Sheinbaum.

Sheinbaum: Colgada
de la brocha


La señora se acuartela en palacio nacional, y parapetada tras el atril de La Mañanera, advierte que a Rocha Moya y a sus muchachitos no los tocará ni Donald Trump en persona, y como López Obrador en su momento, también echa mano de un “detente” para enfrentar la embestida gabacha: “¡Pruebas, señores, pruebas, pruebas, pruebas,!” Y así hasta el infinito, como sonsonete de organillero.

Entonces, cuando usted estimado lector, ya se veía más convencidón de que todo se trataba de una típica y sucia jugarreta del imperio yanqui contra nuestra incorruptible clase gobernante, de sopetón se encuentra con que –a pesar del blindaje presidencial- Rocha Moya tiró el arpa y dejó un polvaredón, saliendo del escenario público donde apenas días antes proclamaba inocencia absoluta.

La presidenta sigue en lo suyo exigiendo pruebas y más pruebas, pero el señalado por los pérfidos y calumniadores gringos le deja su defensa papaloteando.

No se ha vuelto a ver ni menos oír defendiendo la causa, aunque en el aire dejó aquella advertencia inicial de que el ataque no era contra él, sino “contra la cuarta transformación”, libremente interpretada como “¡si dejan que caiga yo, caemos todos”.

O sea, abusados, cabrones, porque más adelante ¡está más feo!

El más reciente capítulo de la novela negra estuvo peor, porque el ex secretario de seguridad de Rocha Moya, el general en retiro Gerardo Mérida Sánchez, y el de finanzas, Enrique Díaz Vega, decidieron repentinamente –en absurdo detrimento de su inocencia-, que más valía entregarse al imperio. El primero cruzó por Sonora hacia Arizona y el otro se pandeó en Europa.

Mérida Sánchez:
“Cooperando”


A ninguno de ellos le importó un comino que la misma presidenta en persona estuviera defendiendo su causa a capa y espada, y hasta donde se sabe, Mérida Sánchez, ya pactó un arreglo como “testigo cooperante”, con el cual deja a Sheinbaum colgada de la brocha.

Lo peor para ella es que no los entregó su gobierno –amachada en que sigue esperando pruebas- ni los gringos tuvieron necesidad de venir por ellos: solitos se entregaron, cosa difícil de creer en un inocente acusado injustamente, y sobre todo, recibiendo el otrora poderoso respaldo presidencial. Ahora sí que las pruebas exigidas, se están entregando ¡a domicilio!

La temblorina, pues a todo lo que da, con el agravante de que ni el amparo del poder presidencial parece valer un cacahuate, de tal manera que a estas alturas de la pelotera, a la presidenta le conviene más quedarse calladita (“como momia”, diría aquél) en vez de andar defendiendo a “inocentes” que luego traicionan a la patria y a su máxima defensora, arrojándose en brazos del que supuestamente ¡los acusa sin pruebas!

Villa: ¡Más adelante
está más feo!


Por si algo faltara, la presidenta dice que sostuvo enésima conversación telefónica con Donald Trump y ¡faltaba más!, por supuesto que todo fue miel sobre hojuelas… de no ser porque la señora anunció que su par gringo enviará a México en los próximos días a un equipo de funcionarios, dizque para coordinarse mejor.

Cuidado, pues, porque está comprobado que cuando llegan a México visitas de ese calibre, equivale a regañadas y/o a “levantones” de capos, unos ya presos y otros que caen milagrosamente apenas unas horas antes de su arribo, gracias a los eficaces servicios de inteligencia “mexicanos”. No de la CIA ni de la DEA o el FBI, sino ¡orgullosa y netamente mexicanos!

En un descuido, los enviados del temperamental y belicoso güero le traen a Sheinbaum un liacho de las pruebas que les ha venido exigiendo, para sustentar su dicho de que en México no manda ella, sino los cárteles.

Entonces sí, como decía el general Villa:

“¡Ánimo cabrones, que más adelante está más feo!”

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